De todas formas, en los últimos quince minutos de juego, el equipo de Vivas mostró otra vez esa presión asfixiante y desnudó errores del rival, que estaba volcado en ataque, pero sin claridad. De hecho, Estudiantes pudo haber aumentado el marcador en ese lapso, donde no aprovechó cuatro oportunidades que, si Abal hubiese cobrado ese penal, las hubiera lamentado.
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