¿Qué razones tiene para seguir? ¿Y por qué motivos dejaría su cargo?
1- En el verano del 2015, Marcelo Gallardo pasaba su primera tormenta luego perder con Boca en Mendoza por 5-0 en la previa al final de Recopa ante San Lorenzo, de casualidad se encontró con D´Onofrio a solas en un lugar del hotel. Nadie había planificado el encuentro y menos aún había testigos. Ese día D´Onofrio le dijo a Gallardo que lo iba a respaldar hasta el último día de su mandato aunque perdiese todo los partidos. A Gallardo esas palabras le retumban en la cabeza como un compromiso moral.
2- "A volver a volver", se gritaba en Córdoba luego de la final y el pase a la Libertadores. La referencia era inevitable y apuntaba al Mundial de Clubes y al mítico viaje del 2015 cuando terminaron en la foto jugando la final contra el Barcelona de Messi, Suárez y Neymar. El objetivo es fuerte y puede ser un diamante en bruto para las ganas del Muñeco de reinventarse y apostar por un año a largo plazo con esos dos horizontes. Ganar la Copa de nuevo, en un torneo sin equipos grandes, es una posibilidad real.
3- Armar un equipo base para todo el año, que pueda recuperar el terreno en el torneo local, y pueda encontrar un funcionamiento de alto nivel que le haga cerrar un ciclo con otro título y en especial con un sello como que supo lograr en el 2014 y parte del 2015 cuando puso la vara muy arriba con actuaciones inolvidables. El desafío de conseguir un equipo que vuelva a jugar bien de manera regular y constante. Ese tema no es algo menor para el DT, que pone las formas siempre por sobre el resultado final.
4- Potenciar y afianzar en primera a los chicos del club que viene siguiendo desde que asumió, cuando armó un selectivo con juveniles de 14 a 18 para que lleguen maduros a primera, ya acostumbrados a competir con los profesionales. Batalla y Driussi encabezan esa idea y siguen Olivera, Martínez Quarta, Andrade, Montiel, Medina y Matías Moya entre otros elegidos como para ira logrando que la base futura del equipo sea con jugadores del club. El futuro inclina la balanza para seguir.
5- Las cuentas pendientes con algunos refuerzos que no lograron despegar o que llegaron lesionados y no se recuperaron son como una basurita en el ojo del DT y podría inclinar la historia para el lado de seguir. Ver explotar a Pity Martínez, a Camilio Mayada, a Joaquín Arzura o a Iván Rossi, son temas que no desvelan pero que si pesan. Lo mismo sucede con la mala pata que hubo en los casos de Luciano Lollo, Marcelo Larrondo o Milton Casco, quienes deberán hacer una buena pretemporada para agarra continuidad y que se justifiquen las inversiones.
1- Logró todos los objetivos que se propuso en cada semestre que jugó. Las seis copas ganadas en dos años y medio, y haber llegado a ocho finales en el mismo periodo, dan un resultado casi inmejorable que obligan a pensar en la idea de que no hay mucho más por pelear. Lo último, el moño perfecto del regalo, fue la Copa Argentina y dejar a River en la Libertadores del año que viene, algo que era casi una necesidad institucional. Gallardo consiguió lo mismo que River había sumado en toda su historia a nivel internacional.
2- El agotamiento físico y mental es un valor que pesa mucho. Para el DT estar dos temporadas y medias a un nivel de intensidad y competencia tan alto genera un desgaste en las relaciones y en los métodos que es inevitable. Y que puede tener una contra cara negativa si no se la advierte a tiempo. Para el DT si el proyecto llego a un lugar inmejorable, es mejor no seguir, para evitar que lo que viene sea bajar a los tumbos la empinada cima. Para Gallardo los dos años y medio equivalen al triple por la intensidad.
3- River disfruta de un clima templado y agradable en cuestiones políticas. Pero el año que viene hay elecciones e históricamente en un club como River, donde los comicios se viven con mucha participación y pasión. Gallardo, que es intocable, sabe igual que en todo proceso político hay tensiones y que no será fácil para él mismo y en especial para los jugadores alejarse y aislarse íntegramente del fenómeno. No es esta una variable definitiva, pero en el rublo de las evaluaciones, aparece anotada.
4- Gallardo sabe que sus puertas en Europa están abiertas de par en par y que a mediados del año habrá movimientos fuertes. Sabe que le van a llover ofertas. Pero dentro de sus estrategias siempre está la idea de no ir de un club a otro sin parate y descanso previo. Sin analizar lo que pasó y lo que puede pasar. El Muñeco cuando se vaya de River estará entre un semestre y un año sin trabajar. Quizá el primer semestre de 2017 sea el elegido para recargar las pilas y analizar todo el venturoso futuro.
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