¿Hasta dónde puede llegar este Gimnasia de Gustavo Alfaro? Solo el curso del tramo final del torneo tendrá la respuesta, pero el Lobo platense metió anoche en esta ciudad la quinta victoria consecutiva en el torneo local para seguir alimentando su sueño al menos de clasificar a la Libertadores del año que viene. Por eso el 1-0 sobre Atlético de Tucumán fue muy festejado por los jugadores triperos.
La clave muchas veces en el fútbol es pegar primero y Gimnasia se encuentra en estadio de gracia. Por eso, cuando todavía la balanza del trámite no se inclinaba todavía hacia ninguno de los lados, el Lobo platense llegó a fondo y sacudió el arco tucumano. Iban 25 minutos cuando llegó la apertura del marcador: Faravelli metió un gran pase entre líneas para que pique habilitado Mazzola y defina con todo sutil ante la salida de Luchetti.
Ahí se armó el partido, porque enseguida y tras un centro desde la izquierda, Zampedri no llegó por poco a concetar de cabeza y el Decano se perdió el empate.
En el complemento Atlético le metió más intensidad a su accionar y así fue metiendo a Gimnasia contra su zona defensiva. Eso sí: le costó al equipo de Pablo Lavallén generar peligro sobre el arco de Alexis Martín Arias. Mientras tanto, el Lobo se apoyaba en la pausa y el manejo de las contras de Brahian Aleman para tomarse un respiro y enfriar el ímpetu tucumano.
Pero igual Atlético empujaba como podía y tras un centro pasado, Zampedri la acomodó con el pecho y remató exigido, por lo que Gimnasia se salvó de milagro.
El último tramo del partido fue un parto para Gimnasia. Es que el local continuó volcando gente en campo contrario y abriendo la cancha para abastecer a Zampedri. Pero además intentando con remates desde afuera como el bombazo de Leandro González que pasó cerquita del palo. Sin embargo, el partido se agotó y la victoria y los puntos terminaron viajando para La Plata
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