Para el conjunto de Parque Patricios no fue fácil afrontar el partido. No solo porque enfrente estaba el mejor equipo de la copa, sino también porque sabía que, en Uruguay, se estaba jugando en simultáneo un encuentro que podía ser determinante para su clasificación. Aunque dependía de sí mismo, existía una carga extra en el encuentro que disputaban Peñarol frente a Sporting Cristal.
Eso quizás terminó afectando al Globo, que en la primera parte no hizo pie y fue superado por un conjunto que manejó a gusto y antojo la redonda y generó tres aproximaciones muy claras. La primera de ellas en los pies de Farid Díaz, que tras recibir de Macnelly Torres, encontró bien parado a Marcos Díaz.
Después el que la tuvo fue Alejandro Guerra, que probó de media distancia y la pelota reventó el travesaño. Mientras que, en el cierre, fue Torres el que probó y volvió a exigir al uno quemero.
En el complemento la tónica continuó siendo la misma. Si bien el local ya no atacó con la misma intensidad y dejó de utilizar las bandas como vía para arrimarse a la valla local, fue quien controló las acciones de juego y estuvo cerca, con un disparo de Farid Díaz y un cabezazo de Víctor Ibarbo, de abrir el marcador.
Pero Huracán se cerró bien y terminó haciendo un excelente trabajo defensivo. Con un gran trabajo de los marcadores centrales, que sacaron todo lo que les pasó cerca, y de Matías Fritzler, se las ingenió para contener el poder ofensivo de Atlético Nacional y pudo sumar esa unidad vital para abrochar la clasificación sin depender de nadie.