Luego del escándalo de Jorge Baliño, en River bajaron un cambio al enterarse que van a parar al árbitro y a su asistente Alejandro Mazza por los “horrores” del domingo y volvieron a zapatear hacia adentro al saber que Mauricio Macri fue a ver al Mellizo en medio de este lío. Incluso, no pueden creer que haya circulado la versión que para equilibrar desde la Rosada podrían llamar a Gallardo. Así de revuelto está todo en el barrio y los alrededores del Monumental porque hay demasiadas suspicacias y problemas con los árbitros y encima se viene un clásico- el 14 de marzo en Mendoza- que empieza a pagar mucho más por el clima que por el significado deportivo.
“Mente fría, corazón caliente” decían ayer en las oficinas de River. Apenas una frase, porque en las charlas privadas fue todo lo contrario. “La impotencia puede hacer que hagas un locura”, le confiaron a este diario dos fuentes del club mientras se tomaba la decisión de no hablar para no agregar más leña a esta hoguera. Claro que al rato, cuando surgió la noticia del DT de Boca reunido con Macri, volvieron a estallar y agregaron: “es una provocación”.
Ayer, circuló fuerte la noticia que desde la Rosada iban a invitar a Gallardo a una charla de fútbol con el presidente luego de aparecer la noticia que el Mellizo estaba en Balcarce 50.
Sabida es la nula relación de Rodolfo D´Onofrio con Macri y con Angelici: por temas ideológicos, por un tema central que son las sociedades anónimas y por las esquirlas de la elección en la AFA. Por eso, un día después que en el Monumental hayan insultado a Macri, casi que la lectura de esa reunión con el Mellizo alentó las mayores teorías conspirativas. Al punto que estallaron en risas cuando desde este diario contaron la idea que desde la Casa Rosada podrían convocar a Gallardo para una reunión con Macri, que al menos resulta bizarra.
Desde los tiempos del lío del VAR ante Lanús y aquella famosa “guardia alta” del Muñeco que luego se replicó entre los dirigentes, que la cosa está en carne viva. River afuera de la AFA, la secreta pelea con Angelici y Macri, lo que sucedió el día del gas pimienta, los éxitos deportivos a contracara de los problemas en Boca en especial durante 2015 y parte del 2016, cultivaron el caldo de la desconfianza entre los clubes y ahora todo llega a su punto más alto. No es un tiempo que vaya a tener visas de calma ya que en un par de semanas se juega una final de la Supercopa Argentina que deportivamente no tiene mucho brillo, pero que a la luz de lo que se vive va a tener una connotación tremenda que va a atravesar todo los ambientes.
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