Los últimos campeones del fútbol grande de la Argentina -Racing y quien se imponga en la presente edición de la Copa de la Superliga-, jugarán un partido que tendrá como objetivo seducir a los mercados extranjeros, por los derechos audiovisuales para transmitir fuera del país los partidos de Primera. A cambio, los dos clubes embolsarán un generoso dinero extra por jugar el partido.
En la actualidad los dueños de los derechos le corresponden a Torneos, pero los pierde a fin de año y no ofrece el dinero que pretende la Superliga para vender su producto en el extranjero. Las dos zonas geográficas para disputar el partido entre los últimos campeones del fútbol argentino están definidas: España o Emiratos Árabes.
La semejanza con el River - Boca de la final de la Copa Libertadores en España es inevitable, aunque en esta ocasión no se trata de una imposición por cuestiones de seguridad, sino de una estrategia de la organización por un propósito comercial.
El partido promocional es similar a un modelo empleado en las principales ligas de Europa: la Supercopa de España se disputó en Marruecos, la de Italia en Medio Oriente o la de Francia, en China. Para el caso argentino, está planeado para mediados de diciembre, tras el receso de Superliga.
Actualmente, la Superliga percibe por los partidos que se emiten fuera de la Argentina seis millones de dólares y la idea es duplicar el monto con el nuevo contrato que comenzará en 2020. Para alcanzar esa cifra, el partido resulta un atractivo fundamental, ya que llevará a los últimos campeones para mostrar el producto que está en venta.
Para los clubes, la oportunidad de recibir un dinero extra ya que el acuerdo económico que alcance la Superliga por el desarrollo del partido en algún estadio de España o de Emiratos será para los clubes participantes. La vidriera, además, no será solamente para la pantalla, sino que los futbolistas tienen la oportunidad de mostrarse en un mercado que amasa un dinero que en la Argentina es imposible de igualar.
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