LA PLATA.- Dicen que Mariano Soso hizo un gesto adusto y tragó saliva, pero no para comprender la situación que le estaba planteando el presidente del club, sino para darse cuenta de que había llegado el momento del adiós. Y así fue: horas después, luego de hablarlo con sus colaboradores, Soso le comunicó a los directivos de Gimnasia que había decidido renunciar como entrenador del Lobo platense. Sí, a pesar de que llegó con mucha ilusión hace pocos meses, ya que era la primera oportunidad que tenía en el fútbol argentino donde no logró destacarse como futbolista.
Pero no se bancó Soso el escenario que le planteó el presidente del club, Gabriel Pellegrino, en una reunión donde el mandamás le explicó la complicada situación económica y financiera que atraviesa Gimnasia, lo que impedía la incorporación de refuerzos.
Gimnasia transfirió en este receso al delantero Nicolás Ibáñez a Atlético San Luis de México en 600 mil dólares (suma que dicho sea de paso todavía no fue abonada) y Soso pensó que con ese dinero iban a salir al mercado para incorporar a alguien, pero la respuesta fue no.
“La prioridad será el campeonato económico por sobre el deportivo”, fue el mensaje del presidente del club al entrenador, el preámbulo para Pellegrino de que Gimnasia se quedara sin entrenador.
La situación quedó planteada en la prioridad del club por achicar el déficit mensual operativo y atender el paso a paso de la convocatoria de acreedores ya que comienza a implementarse el pago de las distintas deudas que debe afrontar el club.
Al mismo tiempo se supo que Soso tiene ofertas del exterior para dirigir. Una de ellas es de Antofagasta de Chile, donde figura como uno de los candidatos.
En tanto, los principales candidatos a reemplazarlo en Gimnasia son Facundo Sava (el que más chances tiene), el Pampa Roberto Sosa y Víctor Bernay.
comentar