MAR DEL PLATA (Enviado especial).- Fue un tiempo para cada uno. Mejor Racing en el capítulo inicial y con una insoslayable recuperación del Rojo, en el complemento, para un cero a cero que fue derechito a los penales, donde Orion desvió el penal decisivo de Nery Domínguez, y la Copa la celebró la Academia, una vez más.
El antecendente del encuentro de la semana anterior en Salta, con la victoria contundente, por tres a cero, de los dirigidos por Cocca, tuvo su influencia en el clásico de anoche, porque llevó a que las estrategias se resolvieran con nuevos parámetros. Por eso, Racing pretendió manejar el balón con mayor tranquilidad, esperando su momento, el espacio, para que desequilibraran sus delanteros, mientras que la prioridad de Independiente pasó por mantener una estructura sólida en defensa, para buscar insistentemente los pelotazos para el tridente ofensivo, esta vez compuesto por Rigoni, Diego Vera y el juvenil Gastón Togni.
En el complemento, Holan cambió a los dos interiores, buscando más firmeza en la mitad de la cancha, y de arranque Domingo Blanco y Nery Domínguez (primer refuerzo) le dieron otra vitalidad al juego de Independiente, que en el capítulo inicial había desnudado su confusión. Y Cocca le contestó con más intensidad ofensiva, pues mandó a Brian Fernández a la cancha. Pero entre tantas insinuaciones, la primera llegada de peligro fue por un centro de Acuña y un remate sin fuerza de Vittor, cuando había quedado solo adentro del área. Mientras que Togni también encendió la alarma con un cabezazo propio.
Y el que tuvo el gol servido, en tres oportunidades, fue Vera, pero solito ante Orion no le acertó al arco, en su zurdazo cruzado. Después, el balón le pasó por debajo de la suela tras un centro desde la derecha, y en la última remató alto, lo que expuso que en el segundo tiempo, hubo una clara recuperación del Diablo, que se puso a tiro del triunfo. Pero sin emociones en los noventa minutos, la Copa se resolvió en los penales, y el festejo fue de la Academia
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