Como nunca en este segundo semestre del 2017 que empieza a despedirse, la profesión de director técnico se ha convertido en una de las más inestables. Por distintos motivos que incluyen también a razones personales para salir un tiempo del sistema, pero especialmente por los malos resultados que generan una olla de presión que termina eyectándolos, los cambios de entrenadores fueron moneda corriente en la primera parte de la temporada. En Primera División hubo 14 clubes (que pudieron ser 15 si Ariel Holan no reculaba) que empezaron con un DT y lo cambiaron a mitad de camino o presentaron uno nuevo para el 2018. En el torneo corto de la B Nacional fueron diez los clubes que no pudieron sostener un proyecto. En la B Metropolitana seis. En la Primera C fueron 11 y en la Primera D otros 6.
Si bien éste no es un fenómeno nuevo en el fútbol, una vez más los cambios de entrenadores dan por tierra con los discursos de ocasión de ‘apostar a un trabajo a largo plazo’. La realidad es que los resultados mandan y para los dirigentes es difícil mantener un técnico al que los resultados le dan la espalda.
En Primera División, la mitad de los 28 participantes movió el banco y hay clubes que como Olimpo tendrán su tercer entrenador en el arranque del 2018. Ojo que hubo casos donde la salida de un DT se da voluntariamente, en busca de nuevos desafíos, como el caso de Jorge Almirón que se fue de Lanús a pesar de haber llegar a la final de la Copa Libertadores.
En Racing, de nada le sirvió a Diego Cocca tener números excelentes en cuanto a eficacia en puntos: la derrota como local en el clásico de Avellaneda, dejando a un símbolo como Lisandro López en el arranque del partido, armó tal descontento popular entre los hinchas que debió descomprimir dando un paso al costado. A pesar de que fue el último DT campeón de Racing.
“La ansiedad y la imperiosa necesidad de resultados hace que los tiempos sean muy perentorios. El único proyecto que resiste es ganar el fin de semana. Las presiones hace que no se tenga tolerancia. Y ahí es donde el entrenador sea el fusible, la salida más fácil”, resume Gustavo Alfaro, el actual entrenador de Huracán con 25 años de trayectoria.
La contracara en Primera División la marcan River y Boca, los grandes que siempre tienen la presión de ser campeones. El Muñeco desembarcó en Núñez a mediados de 2014 y renovó luego de tres años en el cargo, donde claro ganó 7 títulos, entre ellos la Libertadores 2016. En Boca, Guillermo Barros Schelotto va rumbo a cumplir dos años en el cargo, con un campeonato local ganado y otro que pareciera ir camino a conseguir, pero sin poder hacer impacto en el ámbito internacional, su cuenta pendiente.
En el ascenso también hubo muchos movimientos, destacándose que hubo cambios de entrenadores en once clubes de la Primera C, casi al ritmo de uno por fecha, con el caso emblemático de Excursionistas que suma ya su cuarto técnico desde que comenzó el campeonato.
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