El próximo fin de semana habrá cuatro partidos en la fecha de Primera sin hinchas en los estadios, a raíz de los incidentes que se vienen registrando, lo que expone la falta de política para frenar este flagelo.

El fútbol argentino se desangra lentamente. Porque el crecimiento de la violencia en los estadios, deja heridas que no se cicatrizan a partir de las débiles medidas que se toman en el ámbito de la seguridad. Por eso, ante la falta de una política de estado para terminar con este insoslayable flagelo, la nueva estrategia pasa por castigar indirectamente a los hinchas, porque en la próxima fecha del torneo de primera división, habrá cuatro partidos que se disputarán a puertas cerradas.

Ni la suspensión de partidos, la quita de puntos o la mismísima marginación de los simpatizantes visitantes en el fútbol argentino, no le hizo sombra a la escalada de violencia en los estadios, en lo que representa un nuevo fracaso estratégico desde las políticas de seguridad, porque se deja al desnudo, al mismo tiempo, un deterioro hasta económico para los clubes, que ya ni proyectan como recurso de trascendencia la venta de localidades.

Lo cierto es que el fútbol argentino siempre ha tenido una característica de valor agregado a partir del color de sus espectáculos, porque la pasión, la fidelidad y hasta la imaginación de los hinchas. Pues bien, eso parece haber quedado en los capítulos de la historia antigua, porque ahora ya padece un privilegio que por los menos haya hinchas locales.

Para esta séptima fecha del torneo extraordinario de 30 equipos, hay cuatro clubes castigados, que tendrán que jugar de local, sin público: Quilmes, Godoy Cruz, Tigre y San Lorenzo. Quilmes será sancionado por una interna de su hinchada, porque hubo una pelea en la propia tribuna local y eso derivó en la suspensión momentánea del juego ante Vélez. Ahora, el cervecero no tendrá respaldo de su gente en el encuentro del viernes, ante Sarmiento.

El Ciclón debe pagar con su estadio vacío por el proyectil que cayó sobre el asistente Juan Pablo Bellatti, en el duelo frente a River, por la Recopa Sudamericana. Debido a ello, el sábado (a las 20.10) recibirá a Lanús, sin gente en las tribunas, aunque San Lorenzo presentaría un recurso de amparo para modificarla medida.

La suspensión a Godoy Cruz se originó en la agresión que recibió el masajista de Lanús, Juan Franco, quien padeció un desprendimiento de córnea tras sufrir el impacto de un rollo de papel en su ojo izquierdo, arrojado por un espectador de la hinchada del Tomba.

Y los líos internos también golpearon a Tigre, porque en su última presentación como local, ante Rafaela, hubo una pelea entre los hinchas y la AFA también le aplicó la sanción de tener que jugar a puertas cerradas, aunque apelarán la medida, para que el lunes con Defensa y Justicia, puedan entrar, por lo menos, los socios del club.


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