Marcelo Gallardo se frota las manos porque esta semana River tiene muchas probabilidades de abrochar las dos primeras incorporaciones de cara a un 2018 que tendrá al equipo con competencias en varios frentes. El volante ofensivo Lucas Zelarayán, de Tigres de Monterrey, y el delantero Silvio Romero, del América, son los nombres que le agradan al Muñeco y están próximos a desembarcar en el Monumental. Si bien no se estaría fichando la mejor versión de ambos, apodados “Chino” para el DT cuadran a la perfección.
El paso por la Liga MX de Zelarayán y Romero parece haber llegado a su fin. Y eso, justamente, le genera una especie de alivio al Muñeco Gallardo. Ayer, desde Monterrey, el equipo que disputó la final de la Libertadores 2015 con River manifestó a los medios que “el Chino no será negociado con ningún equipo de la liga mexicana, si se va será afuera”. Punto para La Banda donde, la semana pasada, se les acercó la ficha del ex Belgrano y Gallardo, quien busca un volante con gol, no dudó dos segundos en dar el OK. Además el creativo de veinticinco años, por una cuestión táctica, no viene siendo tenido en cuenta hace rato por el técnico brasileño Ricardo Tuca Ferretti. Otro de los motivos por los cuales Lucas Zelarayán mira con buenos ojos el Monumental es porque en México la regla de nueve jugadores extranjeros le juega en contra pues no está dentro de las prioridades en la plantilla.
No es la primera vez que Zelarayán suena en los pasillos del Monumental. Hace un año, River hizo un intento por él pero la millonada pedida por el club azteca enfrió la operación. Ahora, con este panorama, todos parece indicar que el pase sí se dará.
La historia del Chino Romero tiene algunas similitudes. Hace diez días desde el Monumental llamaron al América para saber las condiciones económicas por el delantero. Y, sabiendo que en los últimos tiempos también perdió terreno, al ex Lanús lo seduce el hecho de volver a los veintinueve años al país. En el medio está Boca, que silbando bajito, también consultó por él pero la oferta económica de River y la importancia que le dará Gallardo en el primer equipo, como socio del goleador Ignacio Scocco, seducen al atacante que quiere volver al ruedo
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