“A los seis o siete años ya me doy cuenta si un jugador es distinto”, tiró el hombre que es pilar de una tarea que da frutos. Ramón no duda que “con trabajo esto es una fábrica que no se va a agotar nunca”

En el fútbol actual la apuesta al semillero es clave. Encontrar o formar futuros cracks es un tesoro invalorable. Y en la materia hay un precursor. Un profesional que bien puede encerrar varios calificativos. Maestro, entrenador, descubridor de talentos, sembrador, docente. Todo eso es Ramón Maddoni.

-¿Cómo arrancó su historia como descubridor de jugadores?

-Yo conocía a José Batista, el padre de Sergio, Norberto y el Bocha, y a un día me acerqué al club Parque a ver un partido de mi sobrino Gastón. Era un momento difícil de mi vida, venía de dos años de sufrir una fuerte depresión por una separación matrimonial, y de a poco, con el empuje de mi amigo Luis 'Yiyo' Andretto, su esposa y mi hermano Tatín me fui metiendo en el club, empecé a dirigir y desde entonces no paré más. Yo siempre digo 'yo no sabía que sabía' porque hasta ese momento nunca se me había pasado por la cabeza la idea de enseñarle a los chicos. Porque ojo, que una cosa es jugar, yo fui un buen futbolista de potrero y llegué hasta la reserva de Argentinos, y otra muy distinta enseñar.

-Y después pasó a Argentinos Juniors y se empezó a dar forma al Semillero del Mundo...

-Ya estaba con Fernando Redondo, Silvio Rudman, Christian Trapasso, Diego Cagna, Leonel Gancedo y nosotros sumamos la parte más nueva a partir de Juan Pablo Sorín en adelante. Me acuerdo que a Sorín me lo llevé a Argentinos a cambio de catorce jugadores. Así empezamos a armar divisiones muy buenas, como la '77 que era un equipazo con Diego Placente, Diego Markic, Nicolás Diez, Pablo Rodríguez, y que brilló por Europa en cada torneo que nos invitaban a jugar, y poco a poco empezaron a salir jugadores para la primera como de abajo de la tierra. Fueron 17 años que Parque abasteció a Argentinos Juniors.

-¿Hubo cambios en su trabajo al pasar a Boca?

-Tal vez la repercusión y los tiempos. Esto, que es un trabajo de siembra a diez o doce años, en Boca se vieron los frutos mucho más rápido. En el '96 me vino a buscar Mauricio Macri y empezamos a trabajar con Jorge Griffa. Lo primero que hicimos fue llevar a Román y Emanuel Ruiz, y después fueron apareciendo César La Paglia, Fabricio Coloccini, Mauro Boselli, Fernando Gago, Carlitos, Nicolás Gaitán, Marcelo Cañete, Nicolás Colazo, Cristian Erbes, por nombrar a todos los que pasaron por Parque, y todo se hizo más corto. Yo estoy muy contento y muy cómodo con el trabajo que me toca llevar a cabo con Coqui Raffo, José Malleo, el profe Santella, Diego Soñora.


Secretos del oficio


-Su oficio de descubridor, por el que se hizo mundialmente famoso, ¿tiene algunos secretos?

-Primero está la técnica. Descubrir al jugador que tiene condiciones y a partir de eso empezamos a trabajar los fundamentos, el ritmo y la agresividad. La técnica uno la nota con chicos pequeños, de seis o siete años, y está en la manera de como toca una pelota, en como elude a un rival, como salta a cabecear, en la inteligencia. Algunos, como Carlitos Tevez, ya tenían incorporada naturalmente la agresividad desde la época de baby y por eso me maravilló. Por eso, cuando se dio la posibilidad de llegar a Boca, lo fui a buscar corriendo.

-Hoy en día todos los clubes le ponen mucho énfasis a la captación. ¿Es el único camino?

-Y, si... No queda otra. Nosotros íbamos a buscar todos los jugadores nosotros, no los traía nadie, y era todo por acá, por Buenos Aires. Ahora se sale al interior, en todos los pueblitos se hacen pruebas y después también te acercan jugadores para las pruebas. La pauta de la importancia que tiene el trabajo en el fútbol infantil hoy en día, lo da que nosotros ya trabajamos con la 2004 y estamos preparando la 2005. Después, lo ideal, es vender uno de diez palos por año.

-¿Siempre van a seguir apareciendo nuevas figuras?

-Sí, con trabajo esto es una fábrica que no se va a agotar nunca. De pequeños hay que insistir en la técnica y los fundamentos para sumarle la táctica a partir de la prenovena. A un pibe 2004 no se le puede pedir que cumpla con una jugada preparada, o que tire un córner al segundo palo porque no va a llegar. En ese sentido hay que enseñarle como pararse, los puestos. Yo a los 6 o 7 años ya me doy cuenta que un jugador es distinto.

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