El técnico de la Selección Argentina, Gerardo Martino, reivindicó la impronta que desea impregnarle al equipo en su camino al próximo Mundial. Después de caer ante Ecuador en su debut por las eliminatorias, el Tata negó prestarle atención a las críticas, pero plantó su bandera.
"Entiendo las críticas como parte de nuestro trabajo: no lo espero de una manera distinta. A veces los antecedentes cuentan y esto ha sucedido en mejores momentos y es muy probable que suceda cuando se pierdan los partidos. En un año de trabajo, una final de la Copa América, haber perdido un partido oficial (ante Ecuador) porque en la Copa no nos tocó perder... No es algo que me sorprenda, a través de los años, los jugadores y los entrenadores nos aconstumbramos y convivimos con las críticas. Ya no las analizo, son parte de nuestra profesión", indicó.
"Sí palpé desde el primer momento que hay una oposición a la forma de jugar. Creí que en la Copa América iba a ser un puntapie inicial para ser aceptada. Evidentemente, ante el primer traspié, hay algo que no cuadra (en las críticas) de la idea. La verdad es que es muy difícil tener cara para presentarse a un grupo de fútbolistas a los que durante un año y un mes se les pidió una forma de jugar e ir pedirle de cambiarla... Hay modificaciones, pero la idea no se negocia, se cambia de acuerdo los problemas que se presenta el rival", graficó.
"Tenemos una idea que intentamos llevar a cabo desde le primer día y casi no le encontramos ningún inconvencinte hasta, en parte, el partido con Chile (en la final de la Copa). En ese partido se nos reclamó habernos separado de la idea y no profundizarla. Con Ecuador, los problemas tienen que ver con la idea. Y la idea también puede otorgar las soluciones a los problemas que propone el rival. Atribuirle todo a la forma en la que queremos jugar no lo comparto demasiado. Las ideas no se llevan adelante cueste lo que cueste, porque tiene que haber soluciones de acuerdo a lo que presenta el rival", indicó en la conferencia que se desarrolla en Ezeiza.
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