El defensor campeón del mundo selló su vínculo hasta diciembre de 2027 y expresó toda su emoción por cumplir el deseo de jugar en el Millonario. "Me siento con ganas de empezar a trabajar", aseguró.
Nicolás Otamendi ya es oficialmente jugador de River Plate. El defensor, de 38 años, firmó su contrato hasta diciembre de 2027 y, apenas concretó su desembarco en el Millonario, compartió sus primeras sensaciones. "Es lo siguiente a un sueño. La verdad que sí, estoy contentísimo de llegar al club del cual soy hincha", aseguró el campeón del mundo, que se suma en condición de libre luego de cerrar una exitosa etapa en Benfica.
La llegada de Otamendi era un anhelo de larga data tanto para los hinchas como para el propio futbolista, que nunca ocultó su simpatía por River.
El experimentado zaguero remarcó, además, la importancia que tiene este paso en su carrera y destacó que "hoy tengo la oportunidad de ser todavía más feliz, de vestir estos colores, que todavía no los vestí, de representar a una institución como lo es River". A pesar de haber construido una extensa trayectoria en Europa y en la Selección Argentina, reconoció que ponerse la camiseta del club de sus amores era una cuenta pendiente.
Otamendi también llevó tranquilidad respecto a su estado físico. Luego de disputar 49 partidos oficiales en la última temporada, sostuvo que llega preparado para afrontar este nuevo desafío. "Vengo a competir y a dar lo mejor de mí en el club que amo. Me siento muy bien físicamente y con ganas de empezar a trabajar", afirmó el defensor, que será dirigido por Eduardo Coudet.
Por último, el flamante refuerzo agradeció el cariño recibido desde su llegada al país y contó que vivir su primera jornada como jugador de River fue una experiencia muy especial. "Caminar por el pasillo del Monumental ya como jugador del club es algo fuerte. Estoy muy agradecido a los dirigentes y a la gente por el cariño que me brindaron desde que pisé Buenos Aires", expresó.
Tras la firma del contrato, Otamendi se acercó a los hinchas que lo esperaban en las inmediaciones del estadio, firmó autógrafos y se sacó fotos antes de iniciar una etapa que, según sus propias palabras, representa el cumplimiento de un sueño.