Luego que el dirigente de Boca Juan Carlos Crespi sostuviera que el encuentro entre Argentina y Ecuador "pareció un entrenamiento a puertas cerradas", y que aconsejará que la solución al escaso público sería "rotar la localía", el mundo del fútbol se preguntó: ¿Hay que dejar de jugar en el Monumental?
La respuesta desde Viamonte (a diferencia de otros tiempos) tardó en llegar, Luis Segura admitió que sería un error "sumarles un viaje más a los jugadores que ya tienen un desgaste producto de los traslados desde Europa" aunque por otra parte afirmó que "Siempre se analiza la posibilidad de cambiar de sede".
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