Todo sigue igual de mal... Quilmes cambió el entrenador pero continúa a la deriva. En el debut de Cristian Díaz, perdió ante Colón y su situación es cada vez más compleja. El gol del Sabalero, que lleva cinco triunfos consecutivos, lo convirtió el uruguayo Diego Vera.
Y eso que el Cervecero había mostrado cosas interesantes. En realidad, distintas a lo que venía acostumbrado a exhibir. Fue un equipo que por momentos tuvo movilidad y precisión como para armar alguna que otra jugada colectiva interesante. Pero, sobre todo, pudo neutralizar cualquier intento para progresar en el campo de un visitante que, hasta la jugada del gol, había sido una sombra en la lluviosa tarde del Centenario.
Sin embargo, los locales no pudieron abrir el marcador ni con el remate de media distancia de Gabriel Ramírez que dio en el travesaño, ni con esa contra encabezada por el mismo Ramírez que Rodrigo Contreras, entrando solo en posición de gol, se terminó enredando con la pelota.
Esa falta de definición le pasó factura cuando, a cinco del descanso, Facundo Pereyra le metió un centro preciso a la cabeza de un Diego Vera que, extrañamente sin marca, le cambió la trayectoria al balón y dejó clavado y sin reacción a César Rigamonti.
En definitiva, esa fue la situación que inclinó la balanza hacia el lado del conjunto santafesino, porque en el segundo tiempo la historia no se modificó. Si bien mucho tuvieron que ver las impericias y carencias de una formación que no puede dejar atrás esa profunda crisis en la que se encuentra envuelto, el mérito mayor es de los dirigidos por Eduardo Domínguez, que le bajaron la persiana al arco defendido por Jorge Broun e hicieron lo que mejor hacen: defender una ventaja.
Le cerró todos los caminos a un Quilmes confundido, que cayó en el embudo que le propuso el rival y terminó sufriendo un nuevo revés que lo deja al borde del abismo
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