En menos de un minuto y medio el banco del Chelsea en la final de la Copa de la Liga frente a Manchester City se llenó de preguntas. El escándalo lo protagonizaron Wilfredo Caballero, Maurizio Sarri y el arquero Kepa Arrizabalaga.
Al principio era tan solo un cambio que no suele ocurrir: ale el arquero titular y entra el suplente. Sin embargo, un par de gritos, enojos por parte de los arqueros y las dudas de Caballero terminaron en un verdadero escándalo con el entrenador del Chelsea enloquecido.
El partido, que terminó con triunfo –y título- para el Manchester City de Sergio Agüero –que metió un gol de penal- y Nicolás Otamendi tuvo esta llamativa situación.
No es común ver estos problemas en el fútbol mundial y, quizás, el último recuerdo fue cuando Ariel Arnaldo Ortega le hizo ese mismo desplante a Ramón Díaz en el año 1997 en un partido frente a Racing.
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