El primer recaudo fue evitar los traslados por tierra. Por eso, se tomarán tres vuelos, en tres grupos diferentes: en un avión pequeño que deberá hacer dos paradas antes de aterrizar. Recién ahí arribarán a Valera, tras cerca de ocho horas de viaje.
El cuerpo técnico de River pidió tomar los máximos recaudos posibles. Llevaron comida desde Buenos Aires: fideos y alimentos no precederos, hasta un cocinero. También cargaron el papel higiénico, un producto escaso. Además, la embajada argentina en Venezuela se encargó de garantizarle una gran cantidad de agua mineral, cada vez más difícil de conseguir en el país: estará toda envasada, natural, y evitarán el hielo para tener un control absoluto.
Con la gran amenaza del Zika en esa zona —según la agencia AP, podrían haber 400.000 personas afectadas—, la delegación llevó de Buenos Aires una gran cantidad de repelentes, y tienen pensado usar ropa clara para evitar la atracción de los mosquitos.
Eso no es todo. En el estadio habrá un operativo con 1500 efectivos policiales, una cifra superior a los superclásicos de verano ante Boca. Y las entradas valen 1500 bolívares: si se mide con el dólar oficial –nadie lo usa en Venezuela- son U$S 234, pero si va un extranjero con dólares en el bolsillo y cambia en el mercado paralelo, el valor baja estrepitosamente: U$S 1,42, algo así como $20 pesos argentinos.
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