Jorge Sampaoli tiene dos objetivos en el corto plazo. En primer lugar, clasificar a Argentina al Mundial de Rusia 2018, que hoy lo tiene en puestos de repechaje. Y el segundo es más abstracto, más complejo: lograr recomponer el vínculo roto entre los hinchas y el seleccionado nacional. La goleada ante la frágil Singapur sirve como plataforma para empezar a construir un sentido de juego que logre la identificación popular.
"Lo que más rescato es que hoy habíamos intentado jugar un partido con una intensidad importante, y valorar eso para mí es un buen comienzo para todo lo que viene. El equipo tuvo un alto nivel de convicción para desarrollar una idea a pesar de que el partido estaba resuelto mucho antes", arrancó el entrenador en conferencia de prensa.
Para el casildense, la intención permanente y firme en un partido con altísimos niveles de diferencia entre ambos planteles fue el punto más alto a rescatar. Y que esa intención repleta de vocación ofensiva será lo que termine provocando la reconciliación: "La tan buena predisposición de este grupo de futbolistas nos da la ilusión de acercarnos a la gente. Que este entusiasmo se contagie, darle la ilusión de que el equipo está vigente, que va a pelear. Vamos a necesitar a mucha más gente con la camiseta argentina para lo que viene", manifestó.
Respecto a los detalles del desempeño del equipo, Sampaoli dijo: "Lo que viene es totalmente diferente de lo que pasó hoy. Pero el rasgo de interés de los jugadores por buscar los 90 minutos, donde transpiraron la camiseta y fueron a buscar. Todo el mundo corrió para recuperar, resolvimos en un contratiempo, estuvimos todo el tiempo en campo rival".
Finalmente, reconoció que los jugadores fallaron "en los niveles de contundencia que merecía el partido, si no, el resultado hubiese tenido una cifra mucho mayor".
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