La selección africana volverá a disputar un Mundial tras aquel de 1974, cuando competía como Zaire y protagonizó una de las escenas más recordadas de la historia de los Mundiales, que sin dudas hoy sería un meme viral.
La clasificación de República Democrática del Congo al Mundial 2026 representa mucho más que el regreso de una selección a la máxima cita del fútbol. Significa el final de una espera de 52 años y la posibilidad de reescribir una historia marcada por las burlas, la política y uno de los episodios más recordados de todos los Mundiales.
Aunque muchos creen que será su debut mundialista, el país ya participó una vez. Lo hizo en Alemania 1974 bajo el nombre de Zaire, la denominación que adoptó durante la dictadura de Mobutu Sese Seko.
Antes de avanzar, conviene aclarar una confusión habitual. La selección que disputará el Mundial 2026 pertenece a la República Democrática del Congo, cuya capital es Kinshasa. No debe confundirse con la República del Congo, que tiene su capital en Brazzaville. Ambos países comparten el nombre del río Congo y una frontera común, pero son Estados diferentes.
La actual República Democrática del Congo fue colonia de Bélgica y durante décadas sufrió una de las explotaciones más brutales de la historia colonial africana. A fines del siglo XIX, el territorio fue administrado de forma personal por el rey Leopoldo II de Bélgica, que construyó un sistema basado en el trabajo forzado para la extracción de caucho y marfil. Del otro lado del río quedó el territorio controlado por Francia, que más tarde daría origen a la actual República del Congo. Tras la independencia de ambos países en 1960, conservaron el nombre histórico asociado al río, aunque siguieron caminos políticos distintos.
La selección que hoy vuelve a un Mundial es heredera directa de aquella que jugó en 1974. En ese momento, el país se llamaba Zaire y estaba gobernado por Mobutu, quien utilizaba el deporte como una herramienta de propaganda para mostrar una imagen positiva de su régimen.
La clasificación a Alemania 1974 fue un acontecimiento histórico. Zaire se convirtió en el primer país del África subsahariana en disputar una Copa del Mundo y llegaba con la ilusión de competir tras haberse consagrado campeón de África.
Sin embargo, la aventura terminó transformándose en una pesadilla. Los jugadores habían recibido promesas de premios económicos por parte del gobierno, pero una vez instalados en Alemania descubrieron que gran parte del dinero había desaparecido entre dirigentes y funcionarios de la delegación.
El conflicto interno impactó de lleno en el rendimiento del equipo. Tras caer 2-0 frente a Escocia en el debut, Zaire sufrió una histórica derrota por 9-0 ante Yugoslavia, una de las goleadas más amplias registradas en la historia de los Mundiales.
Aquella caída convirtió a la selección africana en el blanco de las burlas internacionales. Lo que debía ser un hito para el fútbol africano terminó siendo presentado como una demostración de inferioridad deportiva, una imagen que perseguiría durante décadas a aquellos futbolistas.
La situación empeoró antes del último partido de la fase de grupos. Según relataron años después varios integrantes del plantel, recibieron amenazas vinculadas al régimen de Mobutu para evitar una nueva goleada frente a Brasil.
En ese contexto ocurrió una de las escenas más famosas de la historia de las Copas del Mundo. Con Brasil preparando un tiro libre cerca del área y ganando 2-0, el defensor Mwepu Ilunga salió corriendo desde la barrera y despejó la pelota antes de que los brasileños ejecutaran la falta.
Las imágenes dieron la vuelta al mundo y durante años fueron utilizadas para ridiculizar al futbolista y a toda la selección. Muchos interpretaron que Ilunga desconocía las reglas del juego y transformaron la acción en símbolo de la supuesta ingenuidad del fútbol africano.
Con el paso del tiempo se conoció la verdadera historia. El defensor explicó que sabía perfectamente lo que hacía y que actuó bajo una enorme presión psicológica, en medio del temor que atravesaba el plantel. Lo que durante décadas fue motivo de burla comenzó a ser visto como el reflejo de una situación extrema vivida por aquellos jugadores.
Brasil terminaría imponiéndose por 3-0 y Zaire regresó a casa eliminada, sin los premios prometidos y con el peso de haber quedado marcada como el "hazmerreír" de aquel Mundial.
Más de medio siglo después, República Democrática del Congo tendrá la oportunidad de cambiar esa imagen. Clasificada para el Mundial 2026, la selección africana buscará que el mundo deje de recordarla únicamente por aquella escena de 1974 y empiece a hablar de una nueva generación capaz de escribir una historia diferente.
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