Otra vez paralizó los corazones xeneizes, aunque en esta ocasión su grosero error no terminó, de manera milagrosa, en gol del rival. Y con esa jugada, Agustín Rossi, el cuestionado arquero de Boca, llevó su actuación personal a un nivel apenas discreto en el empate ante Junior en Barranquilla, más allá que antes había atajado el penal que, en el rebote poco afortunado para él, desencadenó el gol colombiano.
Todas las miradas de los hinchas, las críticas y también las más optimistas, estaban centradas en la figura del arquero. Con la continuidad y la confianza que le brindó el cuerpo técnico, Rossi empezó la noche con una buena respuesta, rechazó de puño, ante la primera pelota aérea que mandaron los colombianos.
Después también se anotó un par de intervenciones en las que se mostró seguro y tranquilo. Antes del cierre del primer tiempo llegó el penal a favor de Junior y Rossi tuvo buena intuición para desviar el remate de Luis Ruiz. Claro que el rebote le jugó una mala pasada, la fortuna le hizo un guiño al local, y tras el rebote quedó indefenso y sin chance de evitar el gol.
En el minuto noventa llegó esa jugada que tiró por la borda todo lo bueno que había mostrado el arquero y así los cuestionamientos volvieron a tomar forma.
Ahora habrá que ver si el entrenador, que en la semana hizo saber que en su análisis un error no hace perder una titularidad, sigue con la misma idea y lo sostiene de cara al cierre de la Superliga y el partido del próximo miércoles 16 ante Alianza Lima en La Bombonera.