Que Sergio Ramos tiene pocas pulgas y, en ocasiones, juega sucio, todo el mundo lo sabe. Al igual que su pica con Luis Suárez durante distintos clásicos españoles. Si a esto le agregamos la superioridad que mostró en el juego y en el resultado el Barcelona ante el Real Madrid este sábado, sumamos dos más dos y, ¡voilá!: piña del español al uruguayo.
En una jugada poco peligrosa para la valla que defendía, el capitán del Merengue persiguió al artillero culé y decidió pararlo con una tremenda trompada en el rostro.
Ya con Lucho en el suelo, Ramos fue sancionado, pero tan sólo con una tarjeta amarilla.