Sin esa presión que para no pocos jugadores fue ingobernable, la Selección jugará el sábado 11 ante Rusia en Moscú y el martes 14 frente a Nigeria

Despojada de las urgencias y angustias que la venían acompañando en su tránsito crítico por las Eliminatorias, la Selección conducida por Jorge Sampaoli prepara su retorno a la competencia después de aquel recordado 3-1 a Ecuador, cuando un Messi iluminado convirtió los tres goles y le dio a Argentina la clasificación al Mundial.

Ahora, sin esa presión que para no pocos jugadores fue ingobernable, la Selección jugará el sábado 11 ante Rusia en Moscú y el martes 14 frente a Nigeria en la ciudad de Krasnodar, a 1280 kilómetros al sur de Moscú.

Los dos partidos no adquieren una significación apenas simbólica en una breve hoja ruta de compromisos amistosos previos al Mundial de Rusia. Forman parte de una saga que irá definiendo lo que todavía el técnico no logró definir, como por ejemplo el punta que deberá convertirse en un socio de Messi en el centro del ataque.

Porque esa función que supo ser de Higuaín durante varios años, sigue buscando a un protagonista que interprete con inteligencia los tiempos, los espacios y la llegada al gol.

Ese hombre que no tendría que ser solo un goleador providencial, la Selección aún no lo pudo encontrar. Es una deuda importante que no saldó. Una vieja deuda, considerando todos los episodios que vivió Higuaín en partidos cruciales y los delanteros que lo sucedieron con rendimientos demasiado discretos, como los casos de Icardi y Benedetto.

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Vuelve a asomar la presencia de Agüero como un ladero eventual de Messi. Ya parecía número puesto el Kun en la recta final de las Eliminatorias hasta que sufrió un accidente automovilístico en Holanda que lo postergó.

Agüero es por características el candidato ideal para tocar y descargar con Messi más al pie que al espacio. Pero las señales de Agüero como segunda guitarra de Messi no prosperaron en la Selección como cualquiera podía imaginar. Terminó insinuando muchísimo más de lo que concretó. Y Messi se quedó sin ese punta que en Barcelona se corporiza en la figura del uruguayo Luis Suárez.

Tendrá chances otra vez Agüero. Y aunque no es un artillero clásico (como antes lo fue Batistuta y ahora lo es Icardi, Benedetto y el desplazado Higuaín), su recorrido como goleador en el Manchester City es demoledor. Para comprobar si persiste la química entre Messi y Agüero o si se perdió por los caminos de la vida, también servirá el cruce ante Rusia ya que con Nigeria, Messi no jugará. Y más allá del foco Messi-Agüero, no parece prematuro ver si Sampaoli revela algunas certezas y que tiene para ofrecer la Selección en el plano colectivo.