Se produjeron unas 220 estafas en los alquileres de la temporada, especialmente en Mar del Plata, Pinamar y Villa Gesell. El promedio, 90 mil pesos cada una.

Entre diciembre de 2020 y lo que va de enero de 2021 se han producido al menos 220 estafas con alquileres temporarios o de vacaciones en Pinamar, Villa Gesell y Mar del Plata, reveló un informe de la ONG Defendamos Buenos Airesque precisó que "el promedio de cada estafa es de 90 mil pesos, con lo que el monto expoliado asciende a $19.800.000".

Según el abogado Javier Miglino, titular de la entidad, "los estafadores están al tanto de las restricciones de la pandemia y de la necesidad que tiene mucha gente de tomar vacaciones en la Costa Atlántica e instan a los turistas a que les envíen dinero por transferencias bancarias o bien a través de Pago Fácil, o Mercado Pago".

"A partir de aquí hay dos tipos de actitudes desplegadas por los delincuentes", describió Miglino. "En la primera de ellas, una vez depositado el dinero, los damnificados pierden todo contacto con la otra parte y ya no tienen noticias con lo que comienza el largo calvario de la estafa".

"En la segunda -agregó-, los delincuentes brindan dirección postal de la casa o departamento que supuestamente se ha alquilado y los veraneantes, de Capital Federal, del Conurbano bonaerense, de Santa Fe, Formosa, Misiones y Corrientes; entre otros. Los engañados llegan y encuentran que la casa o departamento no existe o bien que existe pero está perfectamente alquilado por el dueño a otra persona y que aquel que se presentó como propietario por Whatsapp, Instagram o Facebook no es más que un estafador", dijo Miglino, director de la ONG Defendamos Buenos Aires.

En diálogo con este medio el letrado explicó que "en general la justicia tiene en la mira a tres tipos de bandas a la hora de estafar con alquileres en la costa. Por un lado hay bandas de gitanos que abandonaron los secuestros extorsivos, express y virtuales porque notaron que terminan presos, tal como le ocurrió a la trístemente célebre 'banda de la llorona' que dejó cientos de víctimas".

El especialista señaló que "también están las bandas de venezolanos y colombianos que durante las 24 horas del día peinan Facebook o Instagram en busca de víctimas para estafar, y por último las bandas carcelarias que con varios teléfonos celulares, operan directamente desde las cárceles".

"En general el gancho llega por el lado del precio", dijo Miglino al describir la maniobra. "¿Es posible que una propiedad de las condiciones como la ofrecida en Pinamar o Villa Gesell tenga un valor tan por debajo del promedio?", se preguntó el abogado.

La respuesta es que la llegada de enero, la ansiedad por alquilar luego de lo peor de la pandemia de coronavirus y por tomarse una vacaciones puede más y antes de depositar el 50% en concepto de reserva, en general se recurre a familiares y amigos en busca de consejo.

"Con un auditorio proclive a confiar en Facebook e Instagram, la operación se cierra. El incauto veraneante deposita la mitad de la estadía en una cuenta de un banco de primera línea, confiando en la seriedad del asunto y la pesadilla no ha hecho otra cosa que comenzar", dijo Miglino.

Según el abogado, en promedio, el monto de las estafas es de 90 mil pesos y "en todos los casos los delincuentes crean un perfil en Facebook o Instagram, suben fotos, ofrecen una descripción sólida de la casa o departamento a alquilar".

"Contestan preguntas de todo tipo para dar imagen de seriedad y por fin se concreta la estafa. Comienzan a recibir depósitos del 50 por ciento de la estadía (entre 60 mil y 200 mil pesos), por una propiedad que nunca existió", explicó Miglino.

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Cómo engañan

Cuando los estafadores dan el primer paso con la publicación de un aviso en Facebook e Instagram utilizan como anzuelo un precio más acomodado que el resto. O pueden ofrecer alguna condición adicional que mejora la relación costo/beneficio: días adicionales de estadía como bonus o servicio de ropa de cama sin costo pero en todos los casos piden la mitad de la estadía como adelanto.

"Eso puede ser un importante elemento a tomar en cuenta. El segundo es concurrir personalmente a la casa del dueño. Por caso en Capital Federal o Provincia de Buenos Aires. El último elemento es que el supuesto dueño publique un número de teléfono fijo porque de esa manera se puede identificar el inmueble de la persona con la que se hará el negocio", dijo Miglino.

Para evitar estas estafas Miglino recomendó no confiar en depositar en cuentas bancarias, cajas de ahorro o tarjetas prepagas porque muchos bancos o financieras tienen una apertura veloz de cuentas, tomando muy pocos recaudos y la gente deposita con la mayor confianza porque es un banco importante y luego esas cuentas se consideran desiertas porque una vez retirados los valores, los titulares desaparecen.

Por otra parte aconsejó a la gente del interior que no puede chequear en Buenos Aires el domicilio de los propietarios de viviendas en alquiler veraniego en la Costa Atlántica, que no alquilen, "si no que lo hagan en destino. De ese modo evitarán ser estafados", precisó el abogado. Finalmente, el especialista advirtió que el engaño incluye la imposibilidad de avanzar con una denuncia en la justicia.

"La estafa incluye la trampa judicial posterior porque funcionarios judiciales afirmaron a Defendamos Buenos Aires que no es de competencia local resolver las estafas, ya que en los lugares sólo están la casa, pero el desapoderamiento y los depósitos ocurren en otro destino, que es donde se debe instruir la causa. Es una encerrona para los damnificados", concluyó Miglino.

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