
La protección de la salud y la seguridad de cada ciudadano en el ámbito laboral resulta un derecho que debe reconocerse por los empleadores, los gobiernos y la sociedad.
Cada 28 de abril, hace 15 años, se conmemora el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, con el fin de impulsar la prevención de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales a nivel mundial.
No obstante, al analizar la tendencia hacia el padecimiento de afecciones, daños físicos y psíquicos de los trabajadores, se observa un aumento progresivo. En el país, la mayoría de los siniestros se producen en la provincia de Buenos Aires.
Las cifras divulgadas por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) demuestran que el número de fallecimientos por accidentes o enfermedades dentro del ámbito laboral sobrepasa los 2 millones al año.
Dicho número revela la necesidad de adoptar nuevas y mejores prácticas en la seguridad laboral. En Argentina, la mayor incidencia de esta tendencia se da en la industria minera, la metalúrgica, la construcción, el sector manufacturero y en transporte.
El sistema cubre a 9,8 millones de trabajadores y 980.000 empleadores, además atiende 663.442 accidentes o enfermedades por año. Actualmente, en el país hay 21 aseguradoras. Los siniestros, según datos oficiales, se concentran en un 40% en la provincia de Buenos Aires y en un 17% en territorio porteño. Los porcentajes de provincias como Córdoba (7,7%), Santa Fe (7,5%) y Mendoza (5,8%) también son importantes. En total, esos distritos representan al 78% del total de accidentes laborales.
Por tal motivo, el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación y la Superintendencia de Riesgos de Trabajo (SRT) se encuentran trabajando en una nueva ley de prevención de riesgos para generar ‘una normativa más moderna y que esté en sintonía con los estándares internacionales en materia de seguridad y salud en el trabajo’, señala Gustavo Morón, Superintendente de Riesgos del Trabajo.
Por eso es crucial la construcción de espacios de debate que estimulen a los profesionales de la salud a accionar de forma conjunta. En este contexto, instituciones como la Fundación de Estudios para la Salud y la Seguridad Social (FESS), trabajan activamente en la formulación de propuestas sobre políticas sociales y sanitarias sustentables, tanto en el ámbito privado como el público.
Un sistema de seguridad laboral efectivo y un ambiente de trabajo saludable es primordial, no sólo como medida de salud para los ciudadanos, sino también como un estimulador del empleo productivo, para obtener una menor tasa de ausencias, un nivel alto de rendimiento y resultados positivos.