Un estudio internacional detectó que tanto el café tradicional como el descafeinado impactan en la microbiota intestinal y el estado de ánimo, aunque con efectos distintos.
Tomar café todos los días no solo influye en la energía: también puede modificar el estado de ánimo y el funcionamiento del intestino. Así lo indica una investigación reciente que analizó por primera vez, en paralelo, los efectos del café con cafeína y el descafeinado en el organismo.
El estudio, realizado con 62 personas, mostró que quienes consumieron café, sin importar el tipo, registraron niveles más bajos de estrés percibido, depresión e impulsividad. La coincidencia entre ambos grupos sugiere que el beneficio emocional no depende exclusivamente de la cafeína.
Detrás de este efecto podrían estar otros compuestos presentes en el café, como antioxidantes y polifenoles, que también interactúan con el sistema digestivo.
Uno de los hallazgos más relevantes fue el cambio en la microbiota intestinal. Los investigadores detectaron un aumento de bacterias específicas asociadas a funciones digestivas clave, como la producción de ácidos que ayudan a eliminar microorganismos dañinos.
Este punto no es menor: en los últimos años, la evidencia científica viene consolidando la idea de que el intestino cumple un rol central en la regulación del estado de ánimo, a través de lo que se conoce como eje intestino-cerebro.
En mujeres, además, se observaron bacterias vinculadas a emociones positivas, lo que refuerza esa conexión.
Más allá de los efectos compartidos, cada tipo de café mostró impactos propios. El café con cafeína se asoció a una mejora en la concentración, la atención y una reducción de la ansiedad, en línea con su conocido efecto estimulante sobre el sistema nervioso.
El descafeinado, en cambio, presentó beneficios en el aprendizaje y la memoria. Según los investigadores, estos efectos podrían explicarse por la acción de compuestos no estimulantes, como los polifenoles.
Los resultados apuntan a una idea central: el café no es solo cafeína. Su composición incluye múltiples sustancias que interactúan con distintos sistemas del cuerpo.
“Es un factor dietético complejo que interactúa con nuestra microbiota intestinal, nuestro metabolismo e incluso nuestro bienestar emocional”, señaló el autor principal del estudio, John Cryan.
comentar