Que no sale el número en la Quiniela, que el colectivo no llega a tiempo, que la persona que nos gusta esté en pareja. La posibilidades de que las cosas salgan como queremos no dependen sólo del azar sino que un investigador del Reino Unido ahora dice que podemos lograr que la vida nos sonría mentalizándonos positivamente.
Los dichos del profesor Richard Wiseman, que dirige una cátedra en la Universidad del Hertfordshire, puede parecer a simple vista una de esas típicas chabacanerías propias de los libros de autoayuda, salvo que él se las ha arreglado para agregarle el fundamento científico necesario.
Para ello, le pidió a los participantes de su experimento, que se clasificaran de acuerdo al nivel de suerte que creían tener; y luego los hizo participar en diferentes pruebas.
El primer desafío consiste en contar la cantidad de imágenes de un periódico. Sin embargo, en medio del mismo, Wiseman colocó un mensaje destacado en el que instaba al participante a avisarle que había encontrado el aviso para cobrar de inmediato 250 libras esterlinas (unos 352 dólares). De inmediato, las personas que se consideraban a sí mismos “suertudos”, avisaban sobre su hallazgo y cobraban.
Sin embargo, las personas que no creían tener suerte, desconfiaban de la veracidad del anuncio y no decían nada.
De esta experiencia, Wiseman dedujo que la suerte “es una cuestión de actitud” debido a que la mayoría de la gente “no está abierta a lo que le rodea”. Asimismo, el investigador se animó a aseverar que sólo el 10 por ciento de la existencia depende de lo aleatorio, en tanto que el resto depende de cómo se afronte la vida. “Si queremos tener más suerte, tenemos que comenzar con nosotros mismos, con pensar de un modo más amable”, dijo.
De esta manera, Wiseman desarrolló cuatro claves para que ese 10 por ciento no sólo se incremente sino que juegue a nuestro favor en la toma de decisiones:
• Abrirse a nuevas experiencias. No es recomendable que las personas busquen controlar todo milimétricamente ya que siempre habrá detalles que se escapen. Pero… ¿qué pasa si esos detalles terminan jugando a nuestro favor? Relajarse es bueno para la salud y para la suerte.
• Identifica tus corazonadas y préstales más atención. En nuestro sistema digestivo hay más de 100 millones de neuronas que no sólo cumplen con su función vital sino que también ayudan a entender qué es aquello a lo que deberíamos “ponerle fichas” y qué debemos dejar pasar.
• Confiar en que las experiencias de vida pueden ser positivas. Que me pasa esto, que me pasa lo otro. Dentro de cada experiencia de vida se esconden enseñanzas y aprendizajes que son necesarios para evolucionar. Si pasamos las pruebas con éxito, nos volvemos mejores y más confiados. Y siempre es mejor vivir confiando en nosotros que a la defensiva.
• El alquimista. Transformar las experiencias negativas en positivas es fundamental para el crecimiento personal. Aceptar un error, modificar una conducta, es superarse a uno mismo, y el incremento del nivel de suerte será directamente proporcional.
Con estos cuatro postulados, Wiseman dejó inaugurada la Escuela de la Suerte en su país, que pregona una manera de ver la vida de manera más positiva ya que, en la práctica, somos nosotros mismos los “guionistas” de nuestra propia vida; y siempre es mejor una obra con final feliz.
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