Es un fenómeno muy poco frecuente y, esta vez, será Argentina uno de los países desde donde podrá observarse.
La Argentina será uno de los lugares privilegiados para contemplar un fenómeno astronómico muy poco frecuente: seis planetas del sistema solar aparecerán visualmente alineados en el cielo en lo que se denomina “desfile planetario”, una disposición que permitirá observar, en una sola noche, varios mundos concentrados en una misma zona del firmamento.
El punto máximo del evento se dará el viernes 28 de febrero de 2026 y podrá apreciarse poco después del atardecer. Si bien no se tratará de una alineación perfecta desde el punto de vista astronómico, la proximidad aparente entre los planetas ofrecerá una postal impactante, poco habitual en horarios tan favorables para la observación.
El fenómeno ocurrirá hacia fines de febrero, cuando seis planetas Mercurio, Venus, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno quedarán distribuidos en una misma franja del cielo siguiendo la eclíptica, la trayectoria aparente que recorre el Sol a lo largo del año. Desde la perspectiva terrestre, no se verán formando una línea recta perfecta, sino un arco suave que se extenderá sobre el horizonte oeste al caer la noche. Esta configuración, conocida como alineación aparente, permitirá reconocer varios planetas al mismo tiempo, algo poco común en escenarios vespertinos.
Se trata de un evento astronómico infrecuente. La alineación planetaria de febrero de 2026 presentará las siguientes particularidades:
Seis planetas visibles en una misma región del cielo
Cuatro observables a simple vista
Dos requerirán binoculares o telescopio
Se dará en horario vespertino, tras la puesta del Sol
Mejor visibilidad con horizonte oeste despejado
Durante el fenómeno, los planetas más luminosos se distinguirán con facilidad, mientras que los más lejanos necesitarán instrumentos ópticos y cielos oscuros para ser identificados con mayor claridad.
El “desfile planetario” será observable desde diversas regiones del mundo, especialmente en aquellas con buena visibilidad hacia el oeste. Podrá apreciarse en:
América del Sur y América del Norte
Europa y sectores de Asia
Zonas con cielos despejados y baja contaminación lumínica
En la Argentina, el fenómeno podrá observarse desde casi todo el país, siempre que las condiciones meteorológicas sean favorables. Los sitios alejados de los grandes centros urbanos ofrecerán una experiencia superior, debido a la menor interferencia de luces artificiales. En áreas con edificaciones altas o relieve pronunciado hacia el oeste, la observación de Mercurio podría verse dificultada, ya que aparecerá muy bajo sobre el horizonte poco después del atardecer.
Para quienes sigan el evento desde territorio argentino, cuatro de los seis planetas podrán verse sin ayuda óptica, mientras que los dos restantes requerirán instrumentos específicos.
Venus será el más brillante y el más sencillo de identificar tras la puesta del Sol. Júpiter también sobresaldrá por su intensidad y permanecerá visible durante gran parte de la noche. Saturno mostrará un brillo más moderado y se ubicará relativamente bajo en el cielo al anochecer. Mercurio aparecerá muy cerca del horizonte occidental y puede resultar difícil de distinguir si el cielo no está completamente despejado. Urano será extremadamente tenue y apenas detectable con binoculares. Neptuno, el más débil del conjunto, sólo podrá observarse con un telescopio adecuado.
A diferencia de otros eventos astronómicos, la observación de planetas no implica riesgos para la vista. Sin embargo, es recomendable tener en cuenta algunas sugerencias para disfrutar mejor del fenómeno:
Elegir un sitio con horizonte oeste despejado.
Alejarse de luces intensas o zonas con alta contaminación lumínica.
Esperar entre 30 y 60 minutos después de la puesta del Sol.
Utilizar aplicaciones de astronomía para localizar cada planeta con mayor precisión.
La alineación planetaria del 28 de febrero de 2026 se perfila como uno de los grandes acontecimientos astronómicos del año: seis mundos visibles en una misma franja del cielo argentino, en una escena que combinará brillo, precisión orbital y una oportunidad única para mirar hacia arriba y reconocer, en una sola noche, la arquitectura del sistema solar.
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