Cada 2 de julio se celebra el Día Mundial de los OVNIS, una fecha que recuerda el misterio que rodea a estos fenómenos y coincide con el aniversario del histórico Incidente de Roswell.
Cada 2 de julio se conmemora el Día Mundial de los OVNIS, una fecha dedicada a uno de los fenómenos más enigmáticos y debatidos: los Objetos Voladores No Identificados (OVNI), es decir, aquellos cuerpos o luces observados en el cielo cuyo origen no puede ser determinado por quienes los presencian.
La sigla OVNI comenzó a utilizarse en 1953 como adaptación del término inglés UFO (Unidentified Flying Object), empleado por la Fuerza Aérea de Estados Unidos. La expresión hace referencia a cualquier objeto aéreo, real o aparente, que no logra ser identificado por el observador y cuya procedencia permanece desconocida.
La celebración, conocida internacionalmente como World UFO Day, surgió por iniciativa de aficionados, investigadores independientes y personas convencidas de la existencia de vida extraterrestre, con el objetivo de fomentar el interés por este fenómeno y promover el debate sobre la posibilidad de civilizaciones más avanzadas fuera de la Tierra.
En distintos países, la fecha suele recordarse con actividades temáticas, entre ellas ciclos de cine y series de ciencia ficción, encuentros para observar el cielo en busca de fenómenos inusuales y visitas a lugares vinculados con la historia de la ufología.
A lo largo de los años, miles de personas alrededor del mundo afirmaron haber presenciado supuestos OVNIS. A partir de esos testimonios, especialistas dedicados al estudio de estos casos desarrollaron distintas categorías para clasificar las formas más frecuentes de los objetos reportados:
Triángulo o Delta: estructura de forma triangular.
Disco: objeto plano, generalmente con apariencia metálica o brillante.
Esfera: cuerpos redondos, translúcidos o luminosos.
Foo Fighters: esferas de luz o fenómenos similares a rayos globulares.
La elección del 2 de julio también está relacionada con el célebre Incidente de Roswell, ocurrido en 1947 en el estado de Nuevo México, Estados Unidos. El episodio dio origen a una de las mayores controversias sobre la posible existencia de vida extraterrestre, luego de que trascendieran versiones sobre la caída de una supuesta nave espacial.
La explicación oficial sostuvo desde un principio que los restos encontrados pertenecían a un globo meteorológico de la Fuerza Aérea estadounidense que se había precipitado sobre un rancho cercano a Roswell. Sin embargo, varios testigos aseguraron haber visto lo que describieron como un "platillo volador", alimentando las especulaciones.
Con el paso de los años, investigadores del fenómeno OVNI, conocidos como ufólogos, difundieron diversas hipótesis que sostenían que una o más naves de origen extraterrestre habían aterrizado de emergencia y que sus ocupantes fueron recuperados por el ejército estadounidense.
Décadas después, durante los años noventa, el gobierno de Estados Unidos publicó dos informes oficiales en los que concluyó que los restos correspondían en realidad a un globo del Proyecto Mogul, un programa secreto de vigilancia diseñado para detectar pruebas nucleares durante la Guerra Fría.
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