Un hombre alteró la típica tranquilidad del domingo en la zona del Congreso de la Nación y amenazó con lanzarse al vacío desde la cúpula de la Confitería El Molino.
El individuo en cuestión fue Marcelo Novillo, padre de Adrián Novillo, un joven de 16 años que fue asesinado a golpes por una patota en Quilmes, en junio de 2014.
Novillo se trepó a lo más alto de los caños apostados para la restauración del lugar y comenzó a amagar con arrojarse, mientras abría los brazos y, desde las alturas, saludaba a los transeúntes, que miraban azorados.
Rápidamente arribaron a la zona seis patrulleros y una dotación de bomberos, quienes instalaron colchones inflables para evitar la tragedia y finalmente rescataron al hombre.
Desde el crimen de su hijo, Marcelo Novillo lleva adelante una encarnizada e inagotable pelea para que se haga Justicia. Y fue protagonista de varios episodios con los que intentó lograr respuestas. Entre ellos, se colgó de las rejas de la Casa Rosada, llevó a cabo una huelga de hambre frente a la Municipalidad de Quilmes, denunció aprietes del ex ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, Alejandro Granados, y del actual intendente de Quilmes, Martiniano Molina.
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