Al menos dos personas fueron detenidas y llevadas a la Comisaría 5, como consecuencia de los incidentes, que incluyeron golpes con palos, piedras y gases lacrimógenos, en el marco de la movilización de la que participaron diputados nacionales, estudiantes, sindicaliastas y militantes de partidos políticos de izquierda.
Tras las refriegas, la Policía les permitió a los trabajadores, de las
empresas Lear (autopartes) y Donnelley (gráfica), avanzar por la avenida Corrientes rumbo al Obelisco para terminar la protesta frente al edificio de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en la Argentina, ubicada en Viamonte 1133.
Durante la manifestación se observó al diputado del
Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) Nicolás del Caño y al delegado gremial de la línea B del subte
Claudio Dellecarbonara, forcejear con agentes vestidos de civil, que se encontraban detrás del cordón policial de Infantería, con cascos y escudos.
Los trabajadores Lear y Donnelley, dos compañías de capitales estadounidenses, habían anunciado que se movilizarían este jueves por la tarde al microcentro para rechazar las suspensiones y despidos que están sufriendo.
Tras las detenciones,
Myriam Bregman, del
Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) y abogada del
Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (Ceprodh), fue a la comisaría a exigir su libertad inmediata y señaló que presenció el momento en el que eran aprehendidos.
"La Policía Federal cargó contra los trabajadores, que estaban acompañados por sus pares de Pepsico, Mondelez (ex Kraft), Gestamp, Paty, trabajadores estatales, centros de estudiantes, junto a los diputados nacionales Del Caño (PTS/FIT) y Pablo López (Partido Obrero/FIT); Dellecarbonara; Victoria Moyano y Alejandrina Barry, hijas de desaparecidos e integrantes del CeProDH, entre muchos otros. Reprimieron y tiraron gas pimienta", denunció Bregman.
La dirigente del PTS subrayó que "a 12 años del asesinato de Maxi (Kosteki) y Darío (Santillán), la represión y detenciones a manos de policías de civil son la respuesta del gobierno cuando los trabajadores luchan por sus derechos más elementales como el derecho a trabajar y a no ser despedidos y dejados en la calle por las multinacionales".
"Llamamos a apoyar la lucha de los obreros de Donnelley y Lear y a repudiar la represión, exigiendo la inmediata libertad de los detenidos", dijo, por su parte, Alejandrina Barry.
Precisamente,
la comisión gremial interna de la autopartista Lear denunció que unos 200 trabajadores fueron suspendidos por 30 días y sin ningún tipo de remuneración. La representación sindical señaló que esto "se suma a que durante casi un mes existieron 330 suspensiones y a que durante ese tiempo se despidió injustamente a dos trabajadores".
"Esta situación se da pese a que en Ford, que es la única compradora de los mazos de cables que produce Lear, la producción no bajó", señaló la Comisión Interna.
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