
La ley 24.240 nos protege a los consumidores como marco general, pero en muchos casos existes además normas especificas, que muchas veces son desconocidas; como es sin dudas el simpático caso de la existencia de una ley que obliga a los restaurantes ofrecer un vino a un precio muy convenientes para el comensal.
El caso del vino turista es un claro ejemplo de leyes poco conocidas y muy incumplidas. No es la única ni seguramente la última, pero es bueno que todas y cada una de estos derechos se difundan para que puedan ser ejercidos. De otro modo estamos frente a un ejercicio legislativo que no tuvo sentido alguno en la sanción y posterior promulgación de la ley.
Volviendo al caso que nos ocupa hoy, todos los consumidores argentinos tienen el derecho “legal” de disponer de un “vino turista” en las menús de los restaurantes al precio de $ 45 para los genéricos o $ 80 para los varietales.
Quienes tienen la posibilidad de salir a comer afuera en alguna oportunidad, saben que cuando llega a esa parte de la carta, la columna cruel de la derecha (la que detalla los precios) para el caso de los vinos arrancan en al menos el doble de esa cifra. En algunos lugares incluso no hay ninguno que, por modesto que sea, cueste menos de $ 200 o $ 300.
Ello a pesar que la ley establece claramente que deberíamos contar con una oferta de ese producto a menos de la mitad de precio. Así es, la ley Ley 20.860 (sancionada el 30/9/74) establece: Artículo 5º: Todos los locales de expendio de comidas y bebidas, hoteles, restaurantes, bares y afines, deberán tener existencias para el consumo del vino “turista” a que se refiere la presente ley. Dichos establecimientos, además, deberán tener a la vista del público carteles en los que se indicarán las características y el precio de venta del vino que ampara la presente ley. Y que en la propia página del Instituto de Vitivinicultora se señala: (http://www.inv.gov.ar) “La implementación de la norma sobre el vino turista será voluntaria para las bodegas, pero obligatoria para el sector gastronómico, que deberá ofrecer vino de buena calidad y a un precio accesible. Además, habrá dos tipos de vino turista: uno genérico y uno varietal” se estima un precio de $ 80 para el vino turista varietal y el vino turista genérico se ubicará entre 40 y 45. Tanto la cadena de distribución como el canal de comercialización tendrán una negociación directa con la bodega pudiendo entre las partes establecer los márgenes pero no podrán ajustar el precio”.
“Otro de los aspectos fundamentales de esta iniciativa es la calidad, ya que anteriormente el vino turista se dejó de vender en los restaurantes porque los productos no cumplían con los estándares. Para evitar esto se designará una comisión que evaluará la calidad y se habilitará un 0800 para que los consumidores puedan denunciar cuando el restaurant no tenga disponible el producto o bien si existiesen problemas de calidad o no responda a las exigencias establecidas”.
“Por primera vez un vino que se comercializa en el mercado interno tendrá una leyenda que aconsejará al consumidor beber el producto antes de una fecha determinada. En la etiqueta se leerá consumir preferentemente antes de... /.../...”
Deberán cumplirse los requisitos de etiquetado según la norma vigente, consignando: “vino turista” o “vino turista varietal” en los casos que corresponda, y será obligatorio el uso del isologo “Vino argentino bebida nacional” aprobado por Resolución Nº 893 de fecha 14 de setiembre de 2011 del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca y la determinación de una fecha de consumo preferente.
El vino certificado como vino turista o vino turista varietal no podrá ser cortado con otros vinos, porque en ese caso perderá tal categoría.
Como la ley de defensa del consumidor tiene un aspecto de integración con otras normas el incumplimiento de esta disposición sobre el “Vino Turista” es también una infracción a la ley 24.240 y los afectados pueden recurrir a las oficinas de reclamos de los municipios o las provincias para presentar formal reclamo.
Según algunas cifras, hay en nuestro país unos 300.00 restaurantes, podría insumirnos toda la vida concurrir a cada uno de ellos. Es muy variada la oferta de alterativas y precios. Hay para todos los gustos y bolsillos, y es de una calidad reconocida internacionalmente. Ahora solo falta que además cumplan la ley. Será mucho pedir? O eso no figura en el menú?