Las zonas con acumulación de residuos se siguen propagando en el Gran Buenos Aires, generando focos infecciosos que pueden producir cualquier tipo de enfermedades. Ambientalistas exigen una solución efectiva.

Lejos de ser un fenómeno que se soluciona, los basurales a cielo abierto siguen propagándose en la mayoría de los distritos del conurbano bonaerense. Ya sea por el accionar de vecinos, empresarios o incluso autoridades estatales, cada vez es más común la acumulación de residuos de todo tipo sin el tratamiento adecuado, situación que, además de provocar una fuerte contaminación en el medio ambiente, atenta contra la salud de las familias que viven en las inmediaciones.

Según un relevamiento de la red del Espacio Intercuencas, algunos de los distritos más afectados son La Matanza, Moreno, Quilmes, Berazategui, Florencio Varela, Lomas de Zamora y Tigre, con terrenos y arroyos que son constantemente rellenados con restos de alimentos, ramas, plásticos, cascotes y diferentes elementos.

A pesar de la ley de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (GIRSU), que promueve “dar a los residuos producidos en una zona, el destino y tratamiento adecuado, de una manera ambientalmente sustentable, técnica y económicamente factible y socialmente aceptable”, el destino de la basura sigue siendo hoy muchas veces incierto.

Es que tanto las gestiones del OPDS (Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible), como las de la CEAMSE (Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado) y las de ACUMAR (Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo), son todavía insuficientes.

Contaminación

“Lo que tiran en estos basurales a cielo abierto produce alrededor de 180 gases, de los cuales casi la mitad son contaminantes”, advirtieron a DIARIO POPULAR desde el Foro Regional en Defensa del Río de La Plata, por lo que su erradicación es fundamental para la salud de los bonaerenses.

En ese sentido, precisaron: “No alcanza con que haya basurales tapados con una mantita de tierra, porque empiezan a hundirse, a generarse huecos. Incluso si te metés a caminar te salen como si fuera volcanes chiquitos de humo, que es basura que se está prendiendo fuego por abajo. Y eso es altamente contaminante”.

Además, la entidad ambiental apuntó al tratamiento de los residuos una vez que sanean un basural: “Muchas veces los juntan y otras los queman, lo cual es un problema desde el punto de vista ambiental y sanitario muy grave, porque la basura quemada genera dioxinas que son altamente contaminantes y te pueden producir enfermedades de distinto tipo, inclusive cáncer”.

Es el caso de Berazategui, en los barrios de Plátanos Norte y Villa Mitre, donde hay dos basurales que fueron cerrados y tapados con tierra. “Si bien bajaron los olores y la cantidad de ratas, sigue contaminando. Por eso ya se intimó ante la Justicia al municipio a que presente un plan de remediación”, confiaron desde el foro.

En ese distrito, también existe uno recientemente reabierto en el barrio XI de El Pato, así como basura acumulada a la vera de los arroyos Las Conchitas y Pereyra.

Algo similar ocurre en el Partido de Quilmes, ya que, según precisaron desde el Espacio Intercuencas, “en la ribera tiran continuamente residuos para rellenar la zona, mientras que los costados del arroyo Las Piedras, en San Francisco Solano, están llenos de basura”.

En el mismo distrito, aparecen también basurales a lo largo del recorrido de las vías del extinto Ferrocarril Provincial, así como sobre Avenida Florencio Varela y autopista, en el límite con Berazategui.

En más lugares

Otro punto conflictivo es La Matanza. En el municipio más poblado del conurbano funciona “un basural clandestino en donde camiones sin identificación, carros y demás vuelcan desperdicios y restos de volquetes”, emplazado en Colodrero y Scarlatti, localidad de González Catán, donde “incluso hay dos personas que regentean el lugar y cobran premiso en dinero por ‘autorizar’ a volcar los residuos”.

Desde la red de Intercuencas informaron que también está afectada “la calle Scarlatti en todos sus linderos, desde la Ruta Nacional 3 hasta las vías del Ferrocarril General Belgrano y todos los afluentes del Río Matanza”.

Además, se registran basurales en la Ruta Provincial 1001, camino a Morón, en el Kilómetro 36 de la Ruta 3, mano a Ezeiza y en la zona lindera a las vías del tren en Isidro Casanova.

Por caso, en Moreno, denunciaron un basural en Paso del Rey: “En una ex fábrica de cerámica está la Cava Tefani. Allí llevan los restos de basura del barrido domiciliario y otro tipo de basura y lo cubren con ramas para que no se vea qué es lo que tiran”.

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Florencio Varela es otro de los municipios que sufre la problemática, con basurales propagados por todo su territorio. El sitio más afectado es el predio de Villa Brown, “una zona degradada donde iban a construir algo y lo único que montaron fue un gran basural”.

En cuanto a Tigre, la situación es compleja en los arroyos Las Tunas y Darregueira, al igual que ocurre en las cuencas de los ríos Tigre y Reconquista. Además, en Don Torcuato, los vecinos “pelean porque no quieren la ampliación de la planta de la CEAMSE”.

El colectivo ambientalista planteó otra irregularidad en Lomas de Zamora, ya que “en el barrio Santa Catalina la empresa de recolección de residuos Covelia sigue llevando camiones con áridos y rellenando una reserva natural”.

Otro sector afectado es San Fernando, donde existe un predio de 45 hectáreas que se llama “La Tosquera”, ubicado frente al aeropuerto, así como terrenos ubicados en Maipú al 5300 y en la calle Miguel Cané y 19, dentro del barrio San Jorge.

“El problema es que existe un negociado”

Desde la red del Espacio Intercuencas sentenciaron que el principal motivo de la propagación de basurales a cielo abierto es que existe “un negociado entre Nación, Provincia y los municipios”.

“Se paga por tonelada que se entierra en la CEAMSE y eso se descuenta de Rentas en la Provincia. Entonces todos terminan gastando menos”, insistieron.

En tanto, lamentaron que “más allá de la ley de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos no se educó a la gente y hacen falta campañas educativas y publicitarias”.

“Se ponen los tachos y mucha gente no sabe qué es orgánico y qué no. No hay identificación ni señalización. Se conteneriza, pero la gente no lo sabe. Primero necesitamos consumo responsable, después separación en origen, y finalmente recolección diferenciada. Todos tenemos responsabilidades”, resaltaron.

Traen aparejado un mayor riesgo de inundaciones

Otro problema que trae arrojar basura constantemente es el incremento de las inundaciones, un fenómeno que ocurre cada vez con mayor frecuencia en el conurbano bonaerense.

“Las empresas que hacen las obras llaman a los volquetes y todos esos cascotes van a parar a las zonas bajas. Rellenan los barrios bajos y la modificación del terreno hace que después vengan las inundaciones”, alertaron desde Espacio Intercuencas.

“Tendría que ocuparse el OPDS. Estamos podridos de andar denunciando al municipio y a la provincia. No es algo imposible de solucionar, pero siempre se prioriza el negocio”, lamentaron.

Fuentes del Foro Regional en Defensa del Río de La Plata explicaron que “cuando tiran áridos, es decir cascotes y restos de demoliciones tenés dos problemas: que también son contaminantes y que tiran en cantidad tal que el barrio queda por debajo del nivel de relleno”.

En ese sentido, remataron: “El riesgo, más que de contaminación, es de inundación, porque el agua que va corriendo buscando el este se va a encontrar con un tapón y cualquier zanjón que puedan hacer no va a alcanzar de ninguna manera para desalojar el agua”.

Por otra parte, la red de Intercuencas denunció que “en la costa de Avellaneda hay un sector donde se acumulan bolsas de plástico y llegan a un metro de altura, porque el río te devuelve lo que la gente le da”.

Y explicaron que “si la CEAMSE mete relleno sanitario en los humedales, por más que pongas una manta plástica, con las toneladas de basura eso se parte, empieza a filtrar y contamina los acuíferos”.

“Esto trae aparejado que con el tiempo empieza a aflorar el agua subterránea. A veces cuando se profundizan las tosqueras empieza a emerger del agua. Se rompen a varios metros de profundidad y los humedales tienen una conexión vertical. Se contamina el agua”, señalaron los ambientalistas.

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