La nadadora de aguas frías Alejandra Broglia, de 49 años, unirá la distancia que separa a las islas Malvinas, entre Jersey Point en Gran Malvina, hasta Fanning Head en la isla Soledad, que es de 4,3 kilómetros en una proyección lineal, con la dificultad de atravesar siete corrientes fijas de distintas direcciones, que en buenas condiciones climáticas le significará recorrer unos 6 kilómetros.
“Está todo planificado para salir el 11 de febrero, en vuelo de línea, desde Gallegos hasta Malvinas, y en esa semana hasta el próximo vuelo de regreso vamos a concretar el cruce”, dijo a Télam la nadadora de Río Gallegos que ya tiene en el Puerto San Carlos anclado el velero que contrató para que la acompañen su hija Carolina Catellani, como timonel y el nadador de rescate, Cristian Espínola, quien la guió en sus prácticas en los lagos Posadas y Pueyrredón.
Broglia contó que “cuando se nada costa a costa y en mar abierto, no hay posibilidad de ver para dónde ir, se necesita a alguien desde afuera del agua que con un GPS en mano y sabiendo de corrientes, de mareas y clima, guíe a quien nada para llegar al punto elegido”.
La nadadora, que ya enfrentó “condiciones terribles” de clima en el Estrecho de Magallanes, estima que las condiciones del clima serán similares a las del Canal de Beagle, entre 6º y 8º, y espera las proyecciones del clima y del mar en Malvinas, para calcular qué día podrá hacer el cruce a nado.
Broglia explicó que estará embarcada desde su llegada a Malvinas calculando que una de las madrugadas entre los días 12 y 17 debería estar tirándose al agua para cruzar. “Es el momento en que supuestamente menos viento hay, y ya está amaneciendo, o sea que esa debería ser la mejor hora para nadar”, indicó.
Más allá de las connotaciones especiales del lugar, Malvinas era el destino natural del próximo desafío para esta nadadora, después de haber concretado los cruces del Lago del Desierto en abril de 2014, el Estrecho de Magallanes en enero de 2015, el doble cruce al Canal de Beagle (de Argentina a Chile y de Chile a Argentina) en abril de ese mismo año, y los lagos Argentino, Posadas y Pueyrredón en Santa Cruz.
“No busco imposibles, busco cosas que no se hayan hecho antes, pero posibles de hacer, por eso trabajo tanto en el tema de la seguridad y de tener toda la logística”, indicó la nadadora, que habitualmente nada en el Estuario del río Gallegos, o en la Laguna Azul, atractivo a 70 kilómetros hacia el sur de la capital de Santa Cruz
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