La Ciudad de Buenos Aires está cada día más sucia, pero el casco histórico está aún peor. El gobierno macrista descuida y degrada el patrimonio histórico urbano, denuncian los vecinos de Montserrat y San Telmo.
La suciedad y la falta de mantenimiento de la Ciudad de Buenos Aires sitúan entre la queja y la resignación a porteños de todos los barrios, pero en Montserrat y San Telmo el problema adquiere otra dimensión, porque lo que se descuida y degrada es el patrimonio histórico urbano.
"San Telmo y Montserrat forman parte del casco histórico de Buenos Aires. Su valor patrimonial no es el mismo que el de cualquier barrio. Por algo hay leyes que los protegen", dijo Alberto Martínez, arquitecto y vecino de San Telmo desde hace 30 años.
Fachadas centenarias grafitadas, basura y orina en las calles, espacio público usurpado, veredas rotas y baches indican que el abandono no discrimina y se exhibe en las calles más viejas de la ciudad con la misma naturalidad que los turistas las recorren.
"En algunos casos hay inconductas de la gente, pero la mayor falta es de quienes están legalmente obligados a cuidar la ciudad y en especial su patrimonio histórico y cultural: el Gobierno de la Ciudad", responsabilizó Martínez.
La vereda de la esquina de Carlos Calvo y Balcarce fue arreglada por el consorcio del edificio. "Lo hicimos por nuestra cuenta. El gobierno de la Ciudad no las mantiene", informó Luis Padín. Vecino del barrio hace muchos años, Padín señala otra falla: "El 'cajón' azul que marcaron en la calle, para carga y descarga, está muy despintado. La grúa se la pasa llevándose autos cuyos dueños no se dan cuenta que ahí no se puede estacionar".
Martínez, por su parte, criticó especialmente que la propia acción de gobierno provoque daños, como los parches de asfalto sobre extensos segmentos de cuadras adoquinadas. Así sucede, por ejemplo, en Defensa, entre Brasil y Juan de Garay.
"Es parte importante de nuestra identidad y las están tapando ilegalmente y con total impunidad", acusó.
Subrayó que de ese modo, el propio gobierno porteño viola la Ley 65 de Protección del Adoquinado Histórico y un acuerdo judicial de 2009 entre el Ejecutivo de la ciudad y la entonces presidenta de la Comisión de Patrimonio de la Legislatura, Teresa de Anchorena, secundada por vecinos, para mantener los adoquines.
Una firmante de aquel acuerdo fue la vecina Patricia Barral, quien confirmó que abundan los parches de asfalto y dijo que "el adoquinado que tuvieron que reponer fue mal hecho y está todo desarmado y desparejo".
Para Barral, "el verdadero plan del macrismo es lo que hicieron en Reconquista: peatonalizarla".
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