
Aunque la CGT convocó al paro y la UTA adhirió, DOTA mantiene 65 líneas en el AMBA con servicio habitual; el resto funciona de forma limitada o está paralizado.
Pese al paro general convocado por la CGT en rechazo a la reforma laboral que debate el Congreso, el servicio de colectivos presenta un escenario dispar en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Mientras la Unión Tranviarios Automotor (UTA) confirmó su adhesión a la medida, el grupo DOTA decidió mantener parte de su flota en circulación.
La huelga impacta en gran parte de las líneas urbanas y de media distancia del país, pero en el AMBA DOTA informó que garantizará frecuencias con cronograma habitual de día hábil, tanto en trayectos urbanos como interurbanos.
El director del grupo, Marcelo Pasciuto, aseguró que “todas las líneas están funcionando con servicio regular, normal de día hábil, excepto la línea 60, que está con un servicio reducido”, debido a una mayor adhesión de choferes afiliados a la UTA. Además, explicó que quienes deseen adherirse al paro pueden hacerlo sin sanciones, aunque la jornada no será remunerada. También señaló que no se registraron incidentes durante la madrugada y que el mayor movimiento comenzó a partir de las seis de la mañana.
Entre las líneas que circulan se encuentran la 7, 8, 9, 20, 21, 24, 25, 28, 31, 32, 44, 50, 51, 56, 57, 60, 74, 75, 76, 78, 79, 84, 87, 91, 99, 100, 101, 106, 107, 108, 111, 115 y 117.
También operan las líneas 127, 128, 130, 134, 135, 146, 150, 158, 161, 164, 168, 177, 188, 263, 271, 283, 299, 370, 373, 384, 385, 388, 403, 405, 410, 429, 435, 503, 514, 520, 523 y 570.
Desde la compañía señalaron que el objetivo es sostener la conectividad en los principales corredores del conurbano y la Ciudad de Buenos Aires.
Más allá del esquema especial de DOTA, en el resto de las empresas el acatamiento es elevado, por lo que gran parte de las líneas no presta servicio o lo hace de manera limitada. La situación puede variar según cada concesionaria y la adhesión efectiva de los trabajadores.
El paro general genera así un escenario fragmentado en el sistema de colectivos del AMBA, con algunas líneas operativas y otras completamente paralizadas.