Una demanda por la ruptura de prótesis mamarias contra las empresas que las producen y distribuyen fue rechazada porque la mujer que se sometió al implante de siliconas omitió realizar controles médicos periódicos, confirmaron ayer fuentes judiciales. La Cámara de Apelaciones en lo Civil de esta capital concluyó, además, que el deber de informar sobre la calidad del producto y consecuencias que puede provocar en la salud del paciente corresponde al cirujano que realiza el implante que, en el caso resuelto, no fue demandado por la supuesta perjudicada. La demanda, por casi medio millón de dólares, la promovió hace una década M. E. J. de M. contra Dow Corning Corporation, con sede en Estados Unidos, fabricante de Silastic II y Dow Corning Argentina S.A., su distribuidora en el país, pero por el rechazo de la pretensión deberá pagar unos 200.000 pesos de costas.
Severos daños
La mujer reclamó daños y perjuicios originados por el encapsulamiento de las prótesis que se le colocaron en 1983, con ruptura intracapsular de la mama derecha y de la superficie anterior de la izquierda y derramamiento de material fuera de ella, liberado en el organismo. El juez de primera instancia Martín Christello desestimó la demanda tras evaluar las pruebas producidas en el expediente según las cuales la operación para la colocación de las siliconas fue “exitosa” y J. de M. no sufrió enfermedades derivadas de la ruptura de las prótesis, ni de su posterior extracción. Las empresas demandadas agregaron que el producto se vendía con un folleto explicativo y que en la actualidad las prótesis son utilizadas por miles de mujeres en todo el mundo. “Es evidente que la prótesis mamaria no es en sí misma intrínsecamente peligrosa, habiéndosela implantado en 1983 sin tener ningún tipo de problemas hasta que a mediados de 1994 (la mujer) comenzó a sentir diversos trastornos corporales”, sostuvo la Sala A de la Cámara.
Controles obligatorios
El tribunal consideró que “los implantes mamarios, por lo menos los colocados 20 años atrás, en la década del 80, no tienen una vida útil ilimitada, sino que, según la opinión de especialistas, cada década deben ser cambiados, sin perjuicio de lo cual la implantada debió, dada su edad, hacerse exámenes anuales”. Citados en la causa, expertos mastólogos recomendaron estudios como ecografías, resonancias magnéticas y mamografías “todos los años” para quienes superan los 50 años de edad, como ocurre con la demandante. Los camaristas Jorge Escuti Pizzaro, Ana Luaces y Hugo Molteni recordaron que la reclamante se hizo el implante por razones de “coquetería” y “para sentirse mejor”, pero no justificó “por qué la prótesis se destruyó, si fue por defecto de fabricación o por otra causa o si tuvo incidencia en ello la falta de control médico periódico”.

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