Lamentablemente lo que debió ser una fiesta, terminó en la peor de las pesadillas. Con dos muertes, el recital del Indio Solari en Olavarría pasó a formar parte de una página muy oscura de nuestro bendito Rock Nacional. Con un campo superpoblado, puertas cerradas, bengalas, se demostró, una vez más, que no se aprendió nada de Cromañón. Otra vez la negligencia y desidia de organizadores, funcionarios y espectadores provocó el saldo de dos personas fallecidas.
Este cronista manejó más de doce horas -los accesos estaban colapsados- para disfrutar de su primera misa. Todo parecía normal, más allá de los obstáculos que había que pasar hasta llegar hacia las puertas: barro, vías y piedras. En la entrada no me pidieron el ticket y uno del staff comentó ‘despacio chicos, igual entramos todos”.
Comenzó el show del Indio. Vestido con una campera y gorra roja, cantó un par de temas más y posteriormente, observó a dos personas tiradas y pidió ayuda a la gente de seguridad. Mientras que él solicitaba que no empujaran, algunos de los ricoteros se enojaron.
Tuvo que parar tres veces más. Ya era un concierto raro.
Una vez finalizado, las personas queríamos salir y todo nos resultó un calvario. Empujones y gritos y la horrible sorpresa de encontrarnos con vallas en la calle, que antes no estaban, hizo que se me viniera a la cabeza Cromañón.
Que no te pidan entradas, que no te cacheen como corresponde, que la gente de seguridad -privada y estatal- no haya estado durante la salida evidencia más el desinterés de los organizadores y autoridades locales y provinciales.
Asimismo el público, también tiene su cuota de responsabilidad. La pasión no justifica aceptar las reglas de juego que no están escritas en ningún lado. Si no tenés entrada, no tenés que ingresar, eso no te autoriza a romper todo.
Otra cosa es llevar bebés a un recital de más de 300 mil personas.
Por favor, cuidá más a tu familia, no la expongas al peligro. Y por último, no te expongas a los excesos. Qué sentido tiene pagar una entrada o recorrer una gran cantidad de kilómetros para terminar inconsciente por el efecto de las drogas o el alcohol.
Para mí es un horrible recuerdo. Con muertes no hay fiesta. Y por último, les pido a algunos fanáticos que se pongan a pensar y no justifiquen lo injustificable. Esta vez la granada explotó en un recital del Indio.
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