El episodio de acoso sexual sufrido por una joven empleada de un quiosco en la localidad bonaerense de Lomas del Mirador, quien fue “apoyada” desde atrás por un cliente que posteriormente resultó detenido, forma parte de una flagelo que presenta un dramático promedio de un caso con estas características cada 10 minutos, en la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano.
Un relevamiento llevado adelante por el Estudio Miglino y Abogados, en conjunto con la organización no gubernamental Defendamos Buenos Aires, indicó que “el objeto fue relevar denuncias de acoso sexual en dos lugares comunes a mujeres que trabajan, estudian y viven en el distrito AMBA, conformado por la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano bonaerense”.
“Para el trabajo se realizaron entrevistas a 986 mujeres que utilizan a diario el transporte público para movilizarse (trenes, colectivos, subtes y taxis) y tienen como lugar de trabajo, sitios donde la presencia femenina es habitual en la atención al cliente como perfumerías, cafeterías, farmacias y comercios ubicados en shoppings de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires”, sostuvo el trabajo.
El abogado Javier Miglino, director del estudio, sostuvo: “En los últimos años se produjo un cambio cultural en el que las mujeres dejaron el rol pasivo y empezaron a denunciar con dureza a sus acosadores, a los medios de transporte donde sufren acoso y últimamente a los lugares de trabajo”.
“El miedo a perder el empleo ha quedado descartado ante una situación de acoso sexual y eso nos permite elaborar encuestas mucho más amplias y ricas en información que antaño. Hoy las mujeres no solo denuncian públicamente sino que también lo hacen en la justicia”, dijo el letrado.
En ese marco, en el trabajo se expresó: “Se estableció que cada día en la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano bonaerense, donde viven 16 millones de personas, se producen 144 acosos de tipo sexual, lo que nos da un promedio de un ataque cada diez minutos”.
Miglino, también fundador de Defendamos Buenos Aires, expresó: “La cifra es escalofriante porque significa que prácticamente en un abrir y cerrar de ojos, una mujer está en la mira de un acosador que en breves momentos irá a acosarla en alguna parte de la Ciudad de Buenos Aires o Lomas de Zamora, Avellaneda, Florencio Varela, San Justo, Ramos Mejía, San Martín, San Isidro, entre otros”.
En el relevamiento se hizo foco en los negocios que son atendidos por mujeres solas y se ubican en zonas altamente vulnerables. “A partir de las 986 entrevistas que desarrollamos entre mayo y septiembre de 2018 pudimos establecer que hay zonas en la Capital Federal y el Conurbano que son más proclives al acoso y hay actividades comerciales que los depredadores ponen en la mira con mayor asiduidad. Entonces Belgrano, Palermo y Recoleta quedaron adelante como las zonas más castigadas por los acosadores en la Ciudad y el centro de Lomas de Zamora, Ramos Mejía y San Martín en el Conurbano”, se indicó.
En ese marco, también se menciona a las mujeres solas que atienden negocios sobre avenida Cabildo, Monroe y Juramento y Congreso: “Un caso que merece la atención ciudadana es el de las numerosas chicas y mujeres que cada día transitan por el barrio de Belgrano con destino a brindar atención al público en locales comerciales de perfumería, cafeterías, farmacias y otros; que abundan en la zona”, agregó.
“Muchas de las entrevistadas nos confirman que es un verdadero infierno caminar en hora pico por la avenida Congreso, o por Monroe, Juramento y en menor medida Cabildo. Porque los depredadores hacen lo posible por empujar, rozar o simular todo tipo de tropezones para caer directamente sobre las partes sexuales de aquellas mujeres que a esa hora deben transitar por el lugar”, aseguró Miglino.
“Hace pocos días una chica que es estudiante de Derecho en la Universidad de Buenos Aires y trabaja en una conocida cadena de farmacias con un local sobre la Avenida del Libertador al 6800, debió padecer el acoso, con tocamientos incluidos a lo largo de 400 metros por la calle Roosevelt, antes de llegar a su lugar de trabajo y no encontró un solo policía para denunciar el hecho y exigir protección”.
“Algo similar ocurre en derredor de la estación Belgrano C, el barrio chino y a lo largo de la avenida Congreso, que por ser la cabecera de la línea más concurrida del subte, nos referimos a la Estación Congreso de Tucumán, es la que distribuye mayor cantidad de personas, un detalle no menor para los acosadores”, finalizó Miglino.
“El momento del acoso es intantáneo y eso el depredador lo sabe, por eso es muy sencillo inventar una excusa y simplemente desaparecer, dejando el hecho impune, por eso la casi totalidad de las entrevistadas nos manifestó que exigen más presencia policial en vía pública, es decir él o la policía visible y a mano para poder denunciar de inmediato el hecho y obviamente para producir en el depredador sexual un efecto disuasivo, de ese modo las más de dos millones de mujeres que estudian, trabajan o utilizan el transporte público en la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano bonaerense podrán estar más seguras, tal como exige la Ley Nacional de Protección Integral de las Mujeres Nro. 26.485 y su Decreto Reglamentario Número 1011/2010)”, se precisó en el trabajo del abogado Javier Miglino.
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