Entre ellos, 1,3 millón se encuentra directamente en la indigencia y sólo consigue lo mínimo para alimentarse. Los más afectados son los de la franja de los 13 a 17 años. Y los varones muestran tasas más altas.

Alrededor de 5,6 millones de chicos son pobres en la Argentina, de los cuales 1,3 millón directamente se encuentra en la indigencia, con lo que sólo consigue lo mínimo para comer, según datos difundidos por UNICEF sobre la base de estadísticas del INDEC.

El estudio se corresponde con las mediciones del INDEC sobre el último trimestre del año pasado y fueron proyectadas a todo el país por el organismo dependiente de la ONU.

Esta crítica situación tiene otro costado altamente preocupante: uno de cada 10 chicos de 5 a 17 años trabaja en actividades domésticas intensivas y/o en el mercado, según datos de la Universidad Católica Argentina (UCA).

En el informe de la UNICEF se indica que prácticamente la mitad se encuentra por debajo de la línea de pobreza, mientras que el 10,8% no tiene para comer.

El relevamiento “La pobreza monetaria en la niñez y adolescencia en la Argentina”, fue elaborado por Sebastián Waisgrais, especialista en monitoreo y evaluación de programas de UNICEF, y Jorge Paz, investigador del Instituto de Estudios Laborales y del Desarrollo Económico (Ielde).

Los especialistas sostuvieron que “si se segmenta la población de niños en tres grandes grupos de edad se observa que la incidencia mayor de la pobreza se verifica para el grupo de 13 a 17 años (51%), seguido por el grupo de 5 a 12 años (48%) y 0 a 4 años (45%)”.

En la división por sexos, los varones tienen tasas de pobreza más elevadas, excepto el grupo de 0 a 4 años, en el que hay una “clara desventaja” para las niñas.

El documento advirtió que “si bien la pobreza afecta al 47,7% de los niños, la tasa aumenta al 85% cuando el niño reside en un hogar cuyo jefe o jefa está desocupado, al 64% cuando es inactivo o al 65% cuando es asalariado informal”.

“La pobreza infantil también es mayor en hogares donde la jefa es mujer (55,3%), el jefe o la jefa tienen un bajo nivel educativo (72,5%) o es menor de 25 años (51,6 por ciento)”, remarcó el texto.

LEA MÁS:

Además, sostuvo que “las diferencias más significativas las padecen los niños que residen en hogares cuyos jefe está desocupado, cuando hay 12 veces más incidencia de la pobreza extrema que cuando es un asalariado formal, y cuando el jefe sólo completó hasta 6 años de educación”.

Por otra parte, los especialistas señalaron que “la AUH reduce la pobreza en todos los casos, pero mucho más la pobreza extrema que la pobreza en general”.

“Se puede decir que saca mucha más gente de la indigencia que de la franja que está entre la pobreza y aquellos que no están en la pobreza”, detalló.

Waisgrais concluyó: “El gran desafío de la política pública es cómo llegar a ese millón y medio de personas que no cobran la asignación porque no tienen documentos, porque son migrantes o porque sus hijos están fuera del sistema educativo, que suelen ser los adolescentes. En la pobreza extrema cualquier cambio en los ingresos va a promover que muchos chicos salgan o entren de la pobreza porque hay mucha concentración alrededor de esa línea que divide entre pobreza general y extrema”, concluyó Waisgrais.

Aparecen en esta nota:

Contacto

Registro ISSN - Propiedad Intelectual: Nº: RL-2025-11499155-APN-DNDA#MJ - Domicilio Legal: Intendente Beguiristain 146 - Sarandí (1872) - Buenos Aires - Argentina Teléfono/Fax: (+5411) 4204-3161/9513 - [email protected]

Edición Nro. 15739

 

Dirección

Propietario: Man Press S.A. - Director: Francisco Nicolás Fascetto © 2017 Copyright Diario Popular - Todos los derechos reservados