La empresa PDVSA admitió estar en conversaciones con el gobierno de Donald Trump para vender hasta 50 millones de barriles. El acuerdo prevé el control de la Casa Blanca sobre la comercialización.
La empresa estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) confirmó este miércoles que mantiene negociaciones con Estados Unidos para la venta de petróleo, ratificando así los anuncios previos del presidente Donald Trump y de su secretario de Estado, Marco Rubio, quien aseguró que ambos países están “a punto de cerrar un acuerdo”.
A través de un comunicado oficial, PDVSA informó que las conversaciones se desarrollan “para la venta de volúmenes de petróleo, en el marco de las relaciones comerciales que existen entre ambos países”. La compañía precisó que el proceso se rige por “criterios de legalidad, transparencia y beneficio para ambas partes” y que se encuadra en esquemas similares a los vigentes con empresas internacionales como Chevron.
La petrolera estadounidense, con sede en Houston, es actualmente la única gran compañía occidental con presencia sostenida en Venezuela. Según la consultora Rystad Energy, produce alrededor de 150.000 barriles diarios en el país caribeño, bajo una licencia especial de sanciones que el gobierno de Trump prorrogó recientemente.
Rubio detalló que el acuerdo prevé que Estados Unidos adquiera entre 30 y 50 millones de barriles de crudo venezolano, que luego serán comercializados “a precios de mercado”. De acuerdo con el funcionario, los ingresos obtenidos estarán bajo control de Washington y serán administrados de manera que “beneficien al pueblo venezolano y no a la corrupción ni al régimen”.
El anuncio se produce en un contexto de fuerte presión de Estados Unidos sobre el sector energético venezolano. Trump afirmó que su administración avanzará en el control de la comercialización del petróleo del país sudamericano, y sostuvo que los fondos generados por esas ventas serán gestionados por el Gobierno estadounidense. El mandatario adelantó además que este viernes recibirá en la Casa Blanca a directivos de las principales petroleras para analizar los detalles de la operación.
En la misma línea, el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, indicó que Washington se encargará de gestionar directamente la salida del crudo venezolano al mercado internacional. Según explicó, los ingresos se depositarán en cuentas controladas por el Gobierno norteamericano, con el objetivo de impulsar cambios estructurales en Venezuela. Wright reconoció, no obstante, que la recuperación plena del sector petrolero venezolano demandará inversiones por decenas de miles de millones de dólares y un proceso de largo plazo.
Actualmente, Venezuela concentra cerca del 17% de las reservas probadas de petróleo a nivel mundial, aunque su producción representa apenas el 1% del mercado global. Desde la Casa Blanca estiman que, tras los recientes acontecimientos políticos, las petroleras estadounidenses podrían contribuir a reactivar el sector en un plazo de 18 meses.
El Gobierno estadounidense también confirmó que el acuerdo contempla la transferencia de petróleo venezolano previamente sancionado y almacenado en buques y depósitos, que permanecía bloqueado por las restricciones financieras. Según la portavoz Karoline Leavitt, Caracas autorizó la liberación de esos cargamentos, incluidos buques incautados en el Caribe con millones de barriles a bordo, lo que permitiría su envío inmediato a Estados Unidos.
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