Esta celebración fue instituida por San Juan Pablo II para recordar que Cristo siempre perdona a quien se arrepiente de sus pecados.
La Iglesia Católica celebra este domingo 12 de abril la Fiesta de la Divina Misericordia, instituida por San Juan Pablo II para recordar que Cristo siempre perdona a quien se arrepiente de sus pecados.
La devoción a la Divina Misericordia, y la institución de un día para su celebración, tienen su origen en las revelaciones privadas de Cristo a la religiosa polaca Santa Faustina Kowalska en el pueblo de Plock, en Polonia, en 1931. Durante las apariciones, Jesús le transmitió una serie de mensajes sobre el significado de su Misericordia y le encargó difundir su devoción por el mundo.
Millones de católicos celebran la festividad con el rezo de novenas, de la Coronilla de la Divina Misericordia y las procesiones. Su importancia radica en el mensaje de que Dios es Misericordioso: “ Cuanto más grande es el pecador, tanto más grande es el derecho que tiene a Mi misericordia ”, escribió Santa Faustina en su diario tras escuchar a Cristo.
La imagen fue revelada a Santa Faustina por Jesús mismo, quien le pidió que fuera pintada. Más tarde, el Señor le explicaría su significado y las bendiciones que los fieles recibirán a través de ella.
En la mayoría de las versiones, Jesús es mostrado levantando su mano derecha en señal de bendición, y apuntando con la mano izquierda su pecho, del que fluyen dos rayos: uno rojo y otro blanco.
“El rayo pálido simboliza el Agua que justifica a las almas. El rayo rojo simboliza la Sangre que es la vida de las almas (…). Bienaventurado quien viva a la sombra de ellos” (Diario de Santa Faustina, 299). Toda la imagen es un símbolo de la caridad, el perdón y el amor de Dios, conocida como la "Fuente de la Misericordia".
En el año 2000, en el entonces Papa Juan Pablo II canonizó a Santa Faustina y durante la ceremonia señaló: “Es importante que acojamos íntegramente el mensaje que nos transmite la palabra de Dios en este segundo domingo de Pascua, que a partir de ahora en toda la Iglesia se designará con el nombre de 'Domingo de la Divina Misericordia'”. (Homilía del 30 de abril de 2000).
Para celebrar la Divina Misericordia, la Iglesia ofrece una indulgencia plenaria: “Para hacer que los fieles vivan con intensa piedad esta celebración, el mismo Sumo Pontífice (Juan Pablo II) ha establecido que el citado domingo se enriquezca con la indulgencia plenaria para que los fieles reciban con más abundancia el don de la consolación del Espíritu Santo y cultiven así una creciente caridad hacia Dios y hacia el prójimo, y una vez obtenido de Dios el perdón de sus pecados, ellos a su vez perdonen generosamente a sus hermanos”. (Decreto de la Penitenciaría Apostólica de 2002)