Las autoridades enviaron durante la madrugada advertencias por una “amenaza aérea hostil” y pidieron a los habitantes de Riad permanecer bajo resguardo.
Arabia Saudita vivió horas de máxima tensión luego de que las autoridades activaran las alertas de emergencia por una amenaza aérea sobre Riad y se escucharan fuertes explosiones en la capital. Más tarde, una gran columna de humo negro y llamas fue observada en las inmediaciones del Aeropuerto Internacional Rey Khalid, en medio de una nueva escalada del conflicto con los rebeldes hutíes de Yemen.
Los habitantes recibieron durante la madrugada mensajes de la Defensa Civil que advertían sobre una “amenaza aérea hostil” y recomendaban permanecer bajo resguardo. La advertencia también alcanzó a otras ciudades saudíes, entre ellas Yeda y Yanbu, un importante centro industrial que alberga instalaciones petroleras estratégicas.
Poco después se escucharon explosiones en Riad. Las autoridades levantaron inicialmente la alerta, aunque horas más tarde residentes volvieron a reportar fuertes estruendos en distintos sectores de la capital. El gobierno saudí no informó de inmediato cuál fue el origen de las detonaciones ni confirmó oficialmente la autoría del episodio.
Imágenes difundidas desde la zona mostraron llamas y una enorme columna de humo negro cerca del principal aeropuerto de Riad. Bomberos trabajaron para controlar el fuego en un depósito de combustible identificado con el logo de la petrolera estatal Aramco.
El episodio también tuvo consecuencias sobre el transporte aéreo. El sitio especializado FlightRadar24 reportó “graves problemas” en el Aeropuerto Internacional Rey Khalid, que llegó a ubicarse en su máximo nivel de disrupción, aunque posteriormente comenzó a normalizarse el movimiento de aeronaves.
La situación se produce en medio de una fuerte escalada entre Arabia Saudita y los hutíes, el movimiento respaldado por Irán que controla buena parte de Yemen. Desde julio, el grupo intensificó sus ataques contra ciudades, instalaciones energéticas y embarcaciones saudíes, mientras Riad respondió con operaciones aéreas sobre territorio yemení.
En las últimas semanas, los hutíes también avanzaron sobre posiciones estratégicas en el Mar Rojo y lograron controlar áreas vinculadas al estrecho de Bab al-Mandab, uno de los corredores marítimos fundamentales para el comercio internacional y el transporte energético.
La escalada fue condenada por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que cuestionó los ataques contra infraestructura civil y energética de Arabia Saudita y reclamó medidas para impedir que los hutíes obtengan armamento, financiamiento y asistencia militar.
En ese contexto, Estados Unidos aprobó una posible venta a Arabia Saudita de 48 aviones de combate F-35 y equipamiento relacionado por unos US$24.300 millones, una operación que todavía debe atravesar el proceso correspondiente en el Congreso estadounidense.
El recrudecimiento de los combates volvió además a profundizar la crisis humanitaria en Yemen. La Organización Internacional para las Migraciones informó que más de 112.000 personas fueron desplazadas dentro del país por la reciente escalada y que cerca de 3.000 lograron llegar a Yibuti. Naciones Unidas advirtió además que más de 22 millones de yemeníes necesitan actualmente asistencia humanitaria.