Media docena de comercios italianos sufrieron fallas en sus equipos de frío y debieron tirar los alimentos. Las autoridades advirtieron que existe un alto riesgo de que los ataques se repitan.
El gobierno de Italia mantuvo una reunión de emergencia este martes después de que una serie de ciberataques provocara la paralización de los sistemas de refrigeración de media docena de supermercados, y si bien el impacto fue limitado a comercios con infraestructura de seguridad obsoleta, las autoridades advirtieron que el problema es serio y que los episodios podrían repetirse.
Los ataques contra la cadena de frío ya habían afectado a otros países europeos y encendieron las alarmas sobre la seguridad de los sistemas informáticos utilizados para conservar alimentos. Investigadores y funcionarios italianos señalaron que el riesgo de una nueva ola de incidentes es elevado y que las acciones podrían extenderse a más establecimientos.
Según un comunicado oficial, los daños registrados en Italia se concentraron en "un número pequeño de comercios" que contaban con "sistemas de seguridad obsoletos". Sin embargo, el subsecretario Alfredo Mantovano, director de la Agencia para la Ciberseguridad Nacional, y los responsables de los organismos de inteligencia coincidieron en que la gran distribución se encuentra bajo ataque.
Los episodios también fueron detectados en Bélgica, Luxemburgo, Países Bajos, Irlanda, Suecia, Estonia, Rumania y Finlandia. La serie de incidentes había comenzado en Francia el 11 y 12 de octubre, cuando centenares de frigoríficos quedaron fuera de servicio en decenas de supermercados y provocaron daños por millones de euros.
La autoría de los ataques todavía no fue identificada. Expertos e investigadores consideran que los episodios forman parte de una "guerra híbrida", aunque todavía no pudieron determinar quiénes están detrás de las acciones. En Italia, además, se registraron problemas en tres grandes sociedades internacionales y en una carnicería de Sicilia, donde dejaron de funcionar los motores de los frigoríficos.
Uno de los casos más importantes ocurrió en la cadena Coop de Sicilia. Su director, Giuseppe Spadaro, reconoció que no esperaban convertirse en blanco de un ataque informático. Cuatro de los 300 establecimientos del grupo resultaron afectados y las pérdidas alcanzaron "varios miles de euros".
"Tuvimos que tirar todo. Las estanterías están vacías", afirmó Spadaro en declaraciones al diario Corriere della Sera. La mercadería debió ser descartada ante el riesgo de que hubiera perdido las condiciones necesarias para su consumo.
Mantovano advirtió que, hasta el momento, los ataques provocaron el apagado de los sistemas de refrigeración, pero planteó su preocupación ante la posibilidad de que los responsables puedan apagar y volver a encender los motores. "Por ahora solo se han apagado los sistemas, pero me pregunto qué pasaría con un ataque en vasta escala consiguiendo apagar y re-encender los motores", señaló.
El funcionario alertó que una operación de mayor alcance podría generar un riesgo sanitario si los equipos fueran manipulados de manera que los comercios terminaran ofreciendo alimentos en mal estado. En los países del norte de Europa afectados, los supermercados ya debieron descartar miles de envases de productos congelados después de que los atacantes llevaran la temperatura de los equipos hasta los 50 grados centígrados.
El comisario europeo para la Agricultura, Christopher Jansen, calificó los incidentes como "totalmente preocupantes". Si bien aseguró que la seguridad alimentaria de la Unión Europea no está actualmente en riesgo, reconoció que las consecuencias económicas para las empresas son reales y anunció que llevará el tema a la próxima reunión de la Comisión Europea.
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