Los presidentes de Estados Unidos y China mantuvieron un encuentro clave en Beijing centrado en comercio, tecnología, energía y conflictos internacionales.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reunió este jueves en Beijing con su par chino, Xi Jinping, en una cumbre marcada por gestos de acercamiento diplomático y mensajes de cooperación entre las dos principales potencias mundiales.
El encuentro se realizó en el Gran Salón del Pueblo, ubicado junto a la plaza de Tiananmén, donde ambos mandatarios encabezaron una extensa agenda bilateral enfocada en comercio, tecnología, energía y conflictos internacionales, además de la situación en Medio Oriente y la guerra con Irán.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reunió este jueves en Beijing con su par chino, Xi Jinping, en una cumbre marcada por gestos de acercamiento diplomático y mensajes de cooperación entre las dos principales potencias mundiales.
El encuentro se realizó en el Gran Salón del Pueblo, ubicado junto a la plaza de Tiananmén, donde ambos mandatarios encabezaron una extensa agenda bilateral enfocada en comercio, tecnología, energía y conflictos internacionales, además de la situación en Medio Oriente y la guerra con Irán.
Durante la ceremonia de bienvenida, Trump y Xi caminaron por una alfombra roja rodeados de soldados uniformados y niños con banderas de ambos países. Luego ingresaron junto a sus delegaciones a la sala principal del histórico edificio para iniciar las conversaciones oficiales.
“Siempre creí que nuestros dos países tienen más intereses comunes que diferencias. El éxito de uno es una oportunidad para el otro”, afirmó Xi Jinping al inicio de la reunión. Además, sostuvo que una relación estable entre Washington y Beijing “es buena para el mundo”.
Por su parte, Trump aseguró que mantiene una gran relación personal con el líder chino y afirmó que ambos tendrán un “futuro fantástico” juntos. “Es un honor estar con usted y ser su amigo. La relación entre Estados Unidos y China va a ser mejor que nunca”, expresó el mandatario republicano.
En otro tramo de sus declaraciones, Trump destacó la facilidad con la que resolvían diferencias diplomáticas durante sus contactos previos: “Tú me llamabas y yo te llamaba. Y cada vez que había un problema, aunque la gente no lo supiera, lo resolvíamos muy rápido”.
Trump permanecerá tres días en Beijing acompañado por funcionarios y empresarios de primer nivel. Entre ellos se encuentran el secretario de Estado, Marco Rubio; el dueño de Tesla, Elon Musk; el CEO de Nvidia, Jensen Huang; y representantes de Apple encabezados por Tim Cook.
Según trascendió, uno de los principales objetivos del viaje es consolidar una tregua comercial estratégica entre ambas economías, luego de años de tensiones arancelarias y disputas tecnológicas.
Trump también remarcó el interés de empresarios estadounidenses en ampliar negocios con China: “Hoy están aquí para presentar sus respetos a usted y a China, y esperan con interés comerciar y hacer negocios”.
Durante el banquete de Estado celebrado en Beijing, Trump invitó formalmente a Xi Jinping y a su esposa, Peng Liyuan, a realizar una visita oficial a Estados Unidos el próximo 24 de septiembre.
En ese contexto, el mandatario estadounidense definió la relación entre ambos países como “una de las más trascendentes en la historia mundial” y volvió a referirse al líder chino como “amigo”.
Xi, por su parte, sorprendió al vincular el “gran rejuvenecimiento” de China con el movimiento político “Make America Great Again”, al afirmar que ambos proyectos nacionales “pueden avanzar de la mano”.
El tono moderado y estrictamente guionado de Trump durante el banquete llamó la atención de analistas y medios internacionales, ya que se mostró mucho más reservado que en otras apariciones públicas recientes.
Tras la primera reunión bilateral, la Casa Blanca difundió un comunicado en el que informó que Trump y Xi coincidieron en que Irán “no debe poseer armas nucleares”.
Ambos mandatarios también respaldaron la necesidad de mantener abierto el estrecho de Ormuz para garantizar el libre flujo energético global y evitar restricciones o cobros de peajes sobre el tránsito marítimo en la zona.
Según el comunicado estadounidense, Xi manifestó además el interés de China en incrementar la compra de petróleo proveniente de Estados Unidos para reducir su dependencia del crudo del Golfo Pérsico.