Los empleados del hotel Explor-Inn de Kenia escucharon gritos fuertes de una mujer. Ella estaba en una de las habitaciones con un hombre. Los gritos no paraban y el personal decidió entrar y se encontraron con lo inesperado: ellos estaban “pegados”. Llegó la Policía a ayudar, pero con la peor idea.
Alertados por la situación, los agentes decidieron llevarlos al centro médico aunque para eso los hicieron pasar en camilla y con pocas ropas por el medio de la calle.
Entre burlas y risas, los transeúntes siguieron a los tórtolos pegados cual peregrinación religiosa.
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