El fenómeno, considerado uno de los más severos de las últimas décadas, mantiene a más de 20 estados bajo emergencia. Hay hasta un millón de hogares sin luz, temperaturas polares y un colapso histórico del transporte aéreo.
La enorme tormenta invernal Fern azota por tercer día consecutivo a gran parte de Estados Unidos y ya provocó al menos once muertes, cortes de energía que afectan hasta a un millón de hogares y la cancelación de miles de vuelos, en uno de los episodios climáticos más extremos de las últimas décadas.
Las autoridades advirtieron que una masa de aire proveniente del Ártico continuará empujando las temperaturas a niveles peligrosamente bajos durante varios días más. Ante este escenario, se declaró el estado de emergencia en Washington y en una veintena de estados, mientras el Servicio Nacional de Meteorología (NWS) alertó por nevadas intensas y acumulaciones de hielo con consecuencias potencialmente catastróficas.
En Nueva York, el alcalde Zohran Mamdani informó que este fin de semana fueron hallados cinco cuerpos al aire libre. “Aunque todavía no sabemos las causas de estas muertes, no hay recordatorio más poderoso del peligro del frío extremo y de la vulnerabilidad de muchos habitantes, en particular de los neoyorquinos sin hogar”, señaló en conferencia de prensa.
Texas confirmó tres fallecimientos, entre ellos el de una adolescente de 16 años que murió en un accidente mientras se deslizaba en trineo. En Luisiana, dos personas perdieron la vida por hipotermia. Además, una persona murió y otras dos resultaron heridas en un choque vial vinculado con las condiciones meteorológicas en el sureste de Iowa.
La crisis también puso en jaque al sistema energético. Durante la noche del domingo, el Departamento de Energía ordenó al operador de la red eléctrica de Texas utilizar generación de respaldo en centros de datos y otras instalaciones de alto consumo para evitar nuevos apagones.
La medida busca apuntalar al Consejo de Confiabilidad Eléctrica de Texas (ERCOT) y garantizar el suministro a millones de usuarios. “La administración de Donald Trump está comprometida a liberar toda la generación de energía disponible necesaria para mantener a los estadounidenses seguros durante la tormenta invernal Fern”, afirmó el secretario de Energía, Chris Wright.
El impacto sobre el transporte aéreo es histórico. La tormenta provocó la mayor cantidad de cancelaciones de vuelos desde la pandemia de covid-19, con más de 11.000 servicios suspendidos y 17.000 demoras.
El secretario de Transporte, Sean Duffy, anticipó que solo este lunes se registrarían unas 2.600 cancelaciones adicionales y advirtió que las aerolíneas no tienen capacidad para reubicar a millones de pasajeros acumulados por varios días de interrupciones.
Duffy explicó que el frío persistirá en el sur y el suroeste hasta el martes o miércoles, mientras que en el medio oeste y el norte las temperaturas extremas podrían extenderse hasta finales de la semana. A eso se suma el cierre de rutas y carriles en al menos 17 estados para permitir el paso de quitanieves y la aplicación de sal, con límites de velocidad reducidos y severas restricciones al transporte comercial en zonas como Nueva Jersey, Pensilvania y Connecticut.
Con pronósticos todavía adversos, Fern mantiene en vilo a buena parte del país y expone la fragilidad de la infraestructura frente a eventos climáticos cada vez más extremos.
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