El vocero militar israelí aseguró que aún quedan “miles de objetivos” por atacar y negó problemas con el sistema de interceptores de misiles. Mientras continúan los bombardeos junto a Estados Unidos, el conflicto ya dejó miles de víctimas entre Irán, Líbano e Israel.
El Ejército de Israel estima que la guerra contra Irán, iniciada el pasado 28 de febrero junto a Estados Unidos, podría prolongarse entre tres y seis semanas más, en medio de una creciente escalada militar en Medio Oriente y de nuevos ataques con misiles contra territorio israelí.
El vocero militar de las Fuerzas de Defensa de Israel, Effie Defrin, aseguró que las operaciones continuarán porque todavía existen “miles de objetivos” vinculados a la infraestructura militar iraní. Según explicó, las fuerzas israelíes se preparan para un conflicto prolongado y mantienen coordinación con sus aliados estadounidenses.
“Nos preparamos para una guerra larga. Estamos monitoreando la situación constantemente”, afirmó una fuente militar israelí, que además negó que exista escasez de interceptores de misiles, en respuesta a versiones difundidas en medios estadounidenses que citaban a funcionarios de la administración del presidente Donald Trump.
El ministro de Relaciones Exteriores israelí, Gideon Saar, también se refirió a la continuidad de la ofensiva y sostuvo que las operaciones se mantendrán hasta que desaparezcan las “amenazas existenciales” que, según el gobierno de Jerusalén, representa Teherán.
En declaraciones a la cadena CNN, Defrin señaló que el conflicto se extenderá “al menos hasta la festividad judía de la Pascua”, que comienza el 1 de abril. Sin embargo, aclaró que existen planes militares que podrían prolongar la campaña otras tres semanas adicionales.
Las dudas sobre la capacidad de Israel para sostener una guerra prolongada se intensificaron en las últimas horas, después de que Irán lanzara durante la madrugada y la mañana de este domingo siete andanadas de misiles contra territorio israelí.
En uno de esos ataques, equipos de rescate de la organización israelí United Hatzalah informaron que restos de misiles impactaron en al menos 23 puntos distintos del país, provocando daños materiales y activando nuevamente los sistemas de defensa antiaérea.
Israel cuenta con uno de los sistemas de defensa más sofisticados del mundo, basado en múltiples capas de interceptación. Entre ellos se destacan la Iron Dome (Cúpula de Hierro), diseñada para neutralizar proyectiles de corto alcance; la David’s Sling, que intercepta amenazas de alcance intermedio; y el sistema Arrow missile defense system, destinado a misiles de largo alcance e incluso a interceptaciones fuera de la atmósfera.
El proceso funciona mediante radares que detectan el lanzamiento de misiles pocos segundos después de su disparo. Luego, un sistema de mando y control calcula su trayectoria y determina si representan una amenaza para zonas pobladas o infraestructuras estratégicas. En función de ese análisis, se decide qué sistema defensivo desplegar.
Desde el inicio de la ofensiva el 28 de febrero, la Fuerza Aérea israelí realizó más de 400 oleadas de bombardeos en el oeste y el centro de Irán. Según el vocero militar, los ataques se concentraron en infraestructuras militares, unidades de fuego, sistemas de defensa y centros vinculados a la producción de armamento.
En las últimas horas, el Ejército israelí informó además que atacó cuarteles de la Guardia Revolucionaria Islámica y de las fuerzas paramilitares Basij en la ciudad de Hamadan. Según el comunicado oficial, esos centros eran utilizados para planificar operaciones militares y coordinar ataques contra Israel y otros países de la región.
Las autoridades israelíes sostienen que la ofensiva también provocó la entrada directa en el conflicto del grupo chií libanés Hezbollah, aliado de Teherán. Según Defrin, la organización decidió involucrarse luego de que la campaña militar contra Irán dejara de ser considerada una operación limitada.
El conflicto ya provocó un alto costo humano en la región. En Irán, al menos 1.230 personas murieron desde el inicio de las hostilidades, según el último balance oficial difundido el 5 de marzo.
En el Líbano, los enfrentamientos dejaron alrededor de 800 muertos, más de 1.900 heridos y cerca de un millón de desplazados, de acuerdo con datos de la Organización Internacional para las Migraciones.
En Israel, los ataques con misiles iraníes provocaron hasta el momento 12 víctimas fatales.
Por su parte, el canciller iraní, Abbas Araqchi, afirmó que no existen “predicciones concretas” sobre el final de la guerra y sostuvo que el conflicto terminará únicamente cuando Teherán tenga garantías de que los ataques no se repetirán y que se pagarán reparaciones.
Mientras continúan los bombardeos y los lanzamientos de misiles en ambos sentidos, el enfrentamiento entre Israel e Irán amenaza con prolongarse varias semanas más y mantiene en alerta a toda la región de Medio Oriente.
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