La avalancha migratoria provoca el colapso de la ciudad autónoma y obliga al Estado español a un despliegue de emergencia del ejército y fuerzas de seguridad.
La ciudad española de Ceuta, ubicada en el norte de África y fronteriza con Marruecos (porque es un enclave dentro del territorio marroquí, igual que la ciudad de Melilla), volvió a convertirse este jueves en escenario de una crisis migratoria luego de que alrededor de 60 mil de personas ingresaron de manera irregular por mar y a través del espigón del Tarajal.
Vale la pena destacar que Ceuta tiene una población de alrededor de 80 mil habitantes y estos 60 mil que ingresaron están deambulando por la ciudad. Aseguran que durante los momentos de máxima intensidad, el flujo de migrantes ilegales llegó a alcanzar un "ritmo aproximado de 3.000 personas por hora".
El recuento de víctimas en la frontera de Ceuta continúa en aumento. El presidente de la ciudad autónoma, Jesús Vivas, ha confirmado que la cifra de fallecidos, la mayoría encontrados ahogados en el mar, ha alcanzado las 57 personas.
También aseguran que ya cientos de estos migrantes están regresando a Marruecos de manera voluntaria.
La magnitud de la oleada obligó al Gobierno de Pedro Sánchez a desplegar un amplio operativo de la Guardia Civil y la Policía Nacional, que instalaron cordones de seguridad para contener el avance de los migrantes y evitar que se dispersaran por distintos sectores de la ciudad.
Según informaron las autoridades españolas, muchas de de las personas ingresaron nadando desde la costa marroquí o bordeando el espigón que separa ambos territorios. El flujo continuó durante toda la jornada, mientras del lado marroquí permanecían concentradas miles de personas esperando una oportunidad para cruzar.
En paralelo, el Ministerio del Interior anunció un acuerdo con Marruecos para agilizar la devolución de quienes ingresen ilegalmente y atribuyó el aumento de los cruces a redes de tráfico de personas que difunden información falsa en redes sociales para incentivar la migración.
La crisis también abrió un fuerte debate político en España. La Asamblea de Ceuta reclamó al Gobierno la declaración de una situación de interés para la Seguridad Nacional, el refuerzo de las fuerzas de seguridad, el despliegue del Ejército para proteger la frontera y el cierre temporal del paso fronterizo del Tarajal.
Por su parte, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, viajará este viernes a Ceuta para supervisar el operativo y evaluar la evolución de una crisis que ya es considerada la más importante desde 2021.
La situación en Ceuta volvió a poner el foco sobre la tragedia ocurrida el 24 de junio de 2022 en la frontera de Melilla, el otro enclave español en el norte de África.
Ese día, entre 500 y 2.000 migrantes, en su mayoría provenientes de Sudán, Sudán del Sur y Chad, intentaron superar la valla fronteriza para ingresar a España. El operativo dejó 23 migrantes muertos, según el balance oficial de Marruecos, aunque organizaciones de derechos humanos elevaron la cifra a 37 o más fallecidos, además de decenas de heridos y desaparecidos.
Las imágenes de personas heridas y fallecidas durante el operativo provocaron una fuerte condena internacional y denuncias por el uso excesivo de la fuerza. También surgieron acusaciones sobre devoluciones en caliente y actuaciones de fuerzas marroquíes dentro de territorio español.
En diciembre de 2022, la Fiscalía de España archivó la investigación y exoneró de responsabilidades al Ministerio del Interior, la Guardia Civil y los agentes que participaron del operativo. Sin embargo, organizaciones humanitarias continuaron reclamando nuevas investigaciones y cuestionando la actuación de ambos países en uno de los episodios más dramáticos registrados en la frontera entre África y Europa.
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