A casi una semana del devastador terremoto de 7,1 grados que deja 324 muertos en México, la esperanza de encontrar vida entre los escombros se agota mientras surgen las primeras acusaciones de negligencia de autoridades detrás del colapso de algunos de los edificios.
El alcalde de la ciudad, Miguel Mancera, dijo a la televisión local que son cinco los sitios donde los equipos de rescatistas, tanto locales como extranjeros, continúan trabajando en el centro y el sur de la ciudad.
El grueso de los ellos se concentraba en el sector Roma, donde un edificio de siete pisos se derrumbó.
Protección Civil contabilizaba a unas 40 familias que buscan a seres queridos que estaban ahí al momento del sismo, poco después del mediodía del pasado martes, cuando los mexicanos recordaban otra tragedia: el terremoto de 8,1 del 19 de septiembre de 1985 que dejó más de 10.000 muertos.
“En esta magnitud de desastre tiene que salir una autoridad alta que diga: a ver, déjense de rumores. Los únicos que nos han dado información, y eso a cuentagotas, ha sido la sociedad civil”, dijo a la AFP Guillermo Albarrán, abogado de 42 años, tío de Karina Gabriela Albarrán, que trabaja en un estudio contable del cuarto piso.
Las autoridades no han precisado en las últimas horas si aún mantienen la expectativa de encontrar sobrevivientes, pero un rescatista mexicano consultado por la AFP comentó bajo anonimato que aún mantienen la esperanza de haya personas con vida.
En tanto, medios locales denunciaban que la escuela del sur de la ciudad, donde murieron sepultados 19 niños y 7 adultos, habría utilizado documentación falsa para poder operar.
El alcalde Mancera, el ministro de Educación y la alcaldesa de la zona donde se ubica el colegio Enrique Rébsamen intercambiaban señalamientos en torno a qué instancia tendría responsabilidad directa ante una eventual violación de las normas.
comentar